Segundo episodio de Las Cosas Por Su Nombre. Jorge Cassis se sienta con el abogado y asambleísta nacional Sergio Peña, con Giovanni Lupino, con la concejal del cantón Daule Leyda Villegas y con Mare Cevallos para hacer una sola pregunta: ¿qué se puede hacer, en concreto, contra la inseguridad? La conversación pasa por las leyes que la Corte Constitucional tumbó, el rol de la educación, la salud mental como raíz de la violencia y el fanatismo político que impide cualquier acuerdo.
Apertura
El policía, cuando hay un enfrentamiento, tiene que estar buscando darle a la patita. Porque si le da y lo mata, termina preso: ahí vienen los fiscales y los jueces corruptos que no podemos evaluar.
La masa de las sociedades latinoamericanas, lamentablemente, no tiene criterio político. Por eso vivimos en este embrollo.
No te quedes nunca con un solo punto de vista. Es demasiado importante aprender a coexistir.
Hoy estamos divertidos con que la izquierda, la derecha, y nos olvidamos del centro, que es el bienestar de la gente.
El fanatismo o las pasiones son también un cáncer muy grande de la sociedad.
Bienvenida y presentación de invitados
Hola, ¿cómo están? Bienvenidos a Las Cosas Por Su Nombre. Esta vez vamos a hablar y vamos a llamar a las cosas por su nombre. Como saben, este no es un espacio para ti que eres sensible. Este es un espacio para aquellos a los que nos gusta escuchar las cosas como son, por su nombre.
Tenemos hoy invitados espectaculares. Tenemos aquí al abogado Sergio Peña, asambleísta nacional. Tenemos a Giovanni Lupino, un personaje muy querido, mi gran amigo. Tenemos a Leyda Villegas, que es concejal del cantón de Daule. Y bueno, no necesita presentación: la siempre polémica Mare Cevallos. Y ya saben por qué está aquí, ¿no? Porque esto es Las Cosas Por Su Nombre, y no hay mejor que Mare para decir las cosas por su nombre.
Aquí se habla de temas sociales, actuales, polémicos, políticos, familia, relaciones, amistades, etcétera. Como todos saben cuál es el tema actual, que es la inseguridad que está viviendo el país: ¿qué podemos hacer?
Quiero enfocarme en el tema de inseguridad. ¿Cuáles son las propuestas que ustedes piensan que podemos hacer? Tú desde tu silla de la Asamblea, lo que se está haciendo. Leyda, como concejal de Daule, ¿qué piensas que se podría hacer si tú fueras mañana alcaldesa o presidenta? Igualmente, Lupino. Y vamos a ver, Mare, si tú fueras presidenta. Y yo también voy a decir lo que hiciera si fuera presidente.
La masacre evitada en Mocolí Golf
Ayer tuvimos un suceso bastante fuerte en Mocolí Golf, ¿no? Una de las ciudadelas más seguras, aparentemente. Ya salió el video de cómo fue esto. Se ve claramente que estos tipos buscan con linterna en mano —con fusil de linterna, de esos que usan la DEA— y van alzando las cabezas para no equivocarse. Me imagino que la orden fue: “cuidado le vas a dar al sobrino de este man o al sobrino de algún duro y nos metemos en un pistote. Mira bien a quién le das”. Eso es lo que yo pienso que pasó.
Sergio, tú tienes quizás mejor información que nosotros.
—A ver, bueno, primero gracias por la invitación, encantado de estar aquí. Yo te lo pongo de la siguiente manera. Efectivamente, eso justo lo conversaba el día de hoy. Seguramente no fue una masacre como en Manta, donde han matado en una fiesta 10, 15 personas, porque claro: no sabías con quién te metías. Ahí podía estar un asambleísta jugando pelota, ahí podía estar algún político, el sobrino del presidente, el sobrino de Nils Olsen, el nieto de Jaime Nebot, cualquier persona. Y en este caso, darle a cualquiera como pasa en otros lugares del país hubiese sido un problema también para ellos.
Los siete proyectos de ley
—Ahora vamos a qué se puede hacer. Mira, nosotros —y sin banderas políticas te hablo— hemos aprobado siete proyectos de ley, para que la gente lo sepa. Siete proyectos de ley en los cuales había, por ejemplo, temas donde a los niños sicarios se les juzgaba como adultos. Ya no estamos hablando de un pelado que te rompe un vidrio; estamos hablando de un pelado que tiene tres, cuatro muertos, que va a estos hogares de acogida dos meses y sale.
—Y tú me dirás: hay que recomponer el tejido social. Claro, pero eso hay que hacerlo con el trabajo que hay que hacer. Pero en este momento, ¿qué haces cuando esos pelados te matan a tu familia? “Ah, porque son niños, no se los puede meter presos.” Entonces nosotros aprobamos un proyecto de ley que venía por ahí.
Las leyes que tumbó la Corte Constitucional
—Aprobamos también un proyecto de ley que permitía realizar allanamientos de sorpresa, por así decirlo, para que la gente entienda un poco más de forma didáctica. Son allanamientos con control posterior judicial.
—Nosotros lo aprobamos. Esa casa de Fito se había allanado seis veces, y ¿sabes qué pasaba? Que lo llamaban y le decían “ya van para allá”, porque antes tenías que pedirle la orden al juez. Entonces Fito se pasaba a la casa de al lado y te podía saludar a la policía: “aquí estoy, pero no pueden entrar acá, porque esa casa no estaba autorizada; el allanamiento estaba para la de acá”. Eso nosotros lo aprobamos para que se pueda sorprender, y con eso se lo pudo capturar a Fito, porque no se necesitó la orden del juez.
La evaluación de funcionarios públicos
—¿Qué otra cosa aprobamos? Una ley sobre los funcionarios públicos. Nos quedamos mucho en “es que no hay medicinas”, dicen. Y tú vas a las bodegas y ahí están las medicinas. Te doy un ejemplo: en El Oro, una partida para comprar un medicamento que necesitaban los enfermos terminales. Tenían que comprar 10.000 ampollas; estaba el dinero, estaba la partida. Pero los funcionarios de mandos medios, que tienen su negocio, lo que hicieron fue tirar abajo el proceso porque tenían otras empresas con mejores ofertas. Tiraron eso, obviamente se perdió la partida, se regresa al Ministerio de Finanzas y otra vez tocará comprar. Esa es la realidad.
—Y aprobamos una ley con la que podíamos evaluar a los funcionarios públicos cada 6 meses. Cuando pasó eso, se botaron a 5.000 funcionarios públicos de los que teníamos denuncias de extorsión, entre otras cosas probadas. 5.000, de una base gigantesca, por si acaso. Y se pusieron a llorar algunos: “no, pero cómo van a dejar eso sin familia”. Desde ese día —y hay mucha gente en redes que subió esto— comenzaron a atender bien, porque sabían que iban a ser evaluados.
—Después de eso tiraron abajo esa ley. Porque nuestra maravillosa Corte Constitucional para ciertas cosas es más purista que el Papa, y para otras cosas, con el matrimonio igualitario —que no estoy en contra de eso, pero vamos a la ley— en la Constitución te dice hombre, mujer. ¿Qué nos dicen ellos de las leyes? “La ley dice esto, tú no te puedes ir más allá.” Okay. Pero en el matrimonio igualitario sí ponderaste derechos, con lo cual estoy de acuerdo. Es una ponderación de proporcionalidad. Te sobreseguiste lo que decía la Constitución en una; también dámela en la otra.
—Lógico, porque acá estamos hablando de interés superior, que en este caso es la delincuencia que nos está haciendo pedazos. Las leyes tienen que ir por encima del derecho, en este caso, de los delincuentes, para poderlo atacar con todo el poder del Estado. Lamentablemente, la Corte nos tiró, de los siete proyectos, cuatro.
—Es complicado luchar así contra la delincuencia. Y ahí no se trata de banderas políticas, se trata de darle al Estado las herramientas para que cumpla. Porque si hoy te dicen “¿qué puedo hacer si un policía no puede enfrentarse al mismo nivel con un delincuente?”, porque le meten una denuncia y termina preso. Eso es lo que pasa actualmente. El policía, cuando hay un enfrentamiento, tiene que estar buscando darle a la patita, porque si le da y lo mata termina preso. Ahí vienen los fiscales y los jueces corruptos, que no podemos evaluar.
Legislar sin banderas
—Entonces, ¿qué es lo primero que se puede hacer para luchar contra la delincuencia? Primero, deberían acabarse las banderas políticas, y entender que nosotros como asambleístas no tenemos que legislar para un partido político, sino a favor de los ecuatorianos. Lo bueno se tiene que apoyar; lo malo se tiene que rechazar y mejorar. Porque tampoco es decir “no, eso está mal y ya”, porque si no, ¿para qué te pagan el sueldo?
Prisión preventiva y medidas alternativas
Pero en el tema de la seguridad, yo me acuerdo de esto de lo que hablaban, el artículo 77 de la Constitución. Prisión preventiva.
Yo no soy abogado, pero estudié y me acuerdo. Dice que efectivamente la prisión preventiva será de última ratio. Pero gracias a Dios el artículo 77, después de eso, tiene una coma y dice una palabra tan maravillosa que es “excepto”. Excepto en aquellos casos de flagrancia.
Entonces yo entiendo que la Corte Constitucional había emitido un fallo hace algunos años en el que decía que los jueces tenían que poner la prisión preventiva como último recurso. Y un gran amigo me decía: “Jorge, si un juez no da las medidas alternativas, ese juez después tiene un sumario administrativo por parte del Consejo de la Judicatura, por no haber acatado la orden de la Corte Constitucional”.
La reforma al COIP que propone Jorge
Yo pregunto: ¿por qué el presidente no puede emitir un proyecto de reforma del COIP en el cual se hable de las medidas alternativas, aplicando el artículo 77, y se ponga “excepto en los casos en que en flagrancia se hayan encontrado los delitos tipificados en el siguiente artículo”? Y pongan ahí sicariato, robo a mano armada, etcétera, en los cuales no se admitirán medidas alternativas.
Ya que los jueces hoy en día alzan la mano y dicen “es que me están amenazando”, bueno, pues yo lo voy a ayudar a que no lo amenacen más. Vamos a poner que usted, simple y llanamente por ley, no pueda dar medidas alternativas en los casos de flagrancia, como lo estipula el artículo 77 de la Constitución.
—A ver, ahí sí uno se le puede ir encima. Pero no puedes decir “¿sabes qué? ya quitemos las medidas alternativas en todo”, porque literalmente vienes tú mañana, me denuncias de que yo te levanté la mano, y tú puedes estar haciendo una falsa acusación, y yo me voy preso porque no tengo medidas alternativas. Espérate un ratito, déjame defenderme en libertad porque es mentira.
—Entonces sí hay que poner ciertos delitos, que hoy en día son los que más estamos viendo: robo a mano armada, el sicariato, el secuestro, el terrorismo. Bueno, definamos terrorismo. Reclutar niños también. Definamos. Cuando tú tienes ambigüedad, ese es el problema.
—Pero la flagrancia también tiene que aumentarse un poquito, porque son 24 horas, y solo 48 horas para los delitos marítimos. Te demoras tres días en traerlo de alta mar. Las cosas como son.
La seguridad empieza por la educación
—Para comenzar, te agradezco, Jorge, por haberme invitado. No me dijiste que íbamos a tener invitados; si no, no creo que hubiese aceptado.
Por eso te invité, como amigo, porque sé que estamos aquí en amistad. Eres mi amigo, te aprecio muchísimo y voy a aceptar todo lo que tú digas, porque tu criterio a mí me importa muchísimo. Creo en tu criterio y lo respeto muchísimo.
—Pues nada, yo no tengo noticias alentadoras. Mi punto de vista ya lo saben: yo siempre subo mis videos a las redes sociales, las cuales uso para poder dar una opinión alterna ante tanta desinformación. He tenido varias discrepancias, lo reitero, lo sostengo aquí con el abogado. No estoy de acuerdo en muchas cosas de las que se han dicho, pero bueno, respeto, ese es su trabajo, está haciéndolo y espero que funcione todo bien.
—No creo que con las siete leyes aprobadas vaya a cambiar el destino del país. No creo que realmente estén trabajando en la seguridad, porque hicieron un recorte a la educación. Y para comenzar, en cualquier lugar del planeta, cuando un presidente hace un recorte al presupuesto de la educación, es porque no le está interesando en lo absoluto la seguridad.
—Porque para comenzar, la seguridad no se consolida con un militar al lado armado, con un paco al lado de mi casa. Eso es falso. Es una gran patraña. Ya han intentado poner tanquetas en lugares y es una pantomima. Realmente, para trabajar en la inseguridad tienes que intervenir en las bases sociales: la juventud, la niñez, dándoles alternativas, arte, cultura, deporte, educación. Sin eso, es falso que están luchando contra la inseguridad. Si me están diciendo que están luchando contra la inseguridad pero a la par están haciendo un recorte, nos están mintiendo.
¿Cuál es la metodología?
Yo estoy de acuerdo contigo en el tema de la educación. Yo soy recontra pro reforma de la educación del país. Y te lo juro que lo creo fervientemente: que los niños, la niñez, la juventud, el arte, el deporte es lo que nos mantiene alejados de eso.
—No es romanticismo, es el tejido social. Es un hecho.
Yo no lo hablo románticamente. Pero mi pregunta es: ¿cómo, Lupino? Olvidémonos del recorte. Imagínate que viene mañana: “¿pero qué recorte, si aquí está el presupuesto?”. No quiero hablar de eso. Yo lo que quiero saber es cómo. Y te pregunto en serio, Lupino, no te lo estoy preguntando con ninguna segunda. ¿Cuáles son tus ideas?
—Una campaña masiva de reinserción escolar. ¿Cuántos jóvenes hoy no están en el sistema educativo? Un montón. ¿Qué está haciendo el gobierno para reinsertarlos?
¿Cómo? ¿Van a ir a golpear la puerta: “oiga, ¿cómo está su hijo? ¿está estudiando?”? Esa es mi pregunta, la forma. Quiero una metodología, porque me encantan las ideas y son ideas que yo quiero tener, porque el día de mañana yo quiero armar un proyecto. Entonces yo quiero escuchar ideas de toda la gente, porque reinserción es la palabra.
—Por ejemplo, los municipios son la representación de los gobiernos en cada ciudad. En este caso, esta administración de Guayaquil está haciendo ese trabajo que tú te estás preguntando cómo hacer. Están yendo a los barrios, atrayendo a los jóvenes, sacándolos de las calles, dándoles las alternativas. A este pelado le gusta la violencia. A todos nos gusta la violencia, me fascina. Entonces, no está bueno con un arma: dale unos guantes de box y ponlo a boxear, ese pelado. Eso es así de sencillo.
—Lo que pasa es que el municipio, lastimosamente, no en esta Constitución. Yo estoy recontra en contra, porque yo pienso que nosotros deberíamos ser un país autónomo, federal, como sea, que cada municipio, cada provincia tenga las suyas, porque realmente es lo mejor: que pueda gobernar su propia educación y su propia salud. La autonomía que debería existir.
Incentivos, escuelas para padres y cultura
Yo haría un plan escolar en el cual los padres de familia y los mejores alumnos tengan cierto tipo de incentivos. Entonces los padres incentivan a sus hijos a ser mejores por medio de incentivos. Yo, por ejemplo, la universidad: yo abriría la universidad a todos los alumnos, yo no tomaría ese examen antes de entrar a la universidad, yo lo tomaría después de 2 años.
Hoy en día tratar la salud mental es muy importante, y el tener un seguimiento psicológico del ser padre. Las escuelas para padres. Yo recuerdo que antes, cuando yo estaba en el colegio —yo estudié en el 28 de Mayo, era un colegio público— era tan importante la escuela para padres. Hoy en día yo creo que eso ya no existe. Hay ciertas fundaciones privadas que lo hacen, pero es muy a nivel privado, y no pueden llegar a todos.
—Así como hay el presupuesto para la educación, que siga habiendo ese presupuesto para que cada municipio tenga también esa disponibilidad de aportarle a la cultura, al deporte. Rescatar ese tejido social que decía el asambleísta, y que pueda tener a la juventud, a la niñez aprendiendo. Porque para el niño es aburrido estar solamente pendiente de aprender matemáticas, literatura y todo. A ellos también hay que darles otras alternativas.
—Y esto lo hablo no solamente como concejal, sino como madre de familia: es lo que uno siempre busca, que sus hijos estén ocupados aprendiendo cosas buenas. Y si el que tiene escasos recursos no tiene esas facultades, ¿qué es lo que toca? Que los gobiernos, los que estamos en estas posturas, demos ese aporte y esa ayuda.
—Como concejal he aprobado y he estado a favor de este tipo de presupuestos. Últimamente se aprobó para que en La Aurora también haya un recurso para los cursos de guitarra, o sea, que haya otras alternativas dentro de lo que se les está enseñando a los jóvenes.
—Ahora, a veces también hay los cursos y se limitan los padres a no dejar ir a los niños porque les da vergüenza que el niño vaya y no tenga el instrumento. Entonces todo eso se maneja con recursos.
Los medios y las redes
—Una forma también de ir erradicando toda esta problemática: los medios de comunicación masivos atiborran a diario de basura a los jóvenes. También se escucha un poco dictatorial y medio hitleriano lo que voy a decir, pero yo controlaría bastante toda la basura que se ve.
Yo hoy veo, de repente me salen en TikTok jovencitas que tienen todo el derecho a usar redes sociales para opinar y decir lo que les dé la gana, es un hecho. Pero ¿nos estamos poniendo a pensar qué tanto podría perjudicar esa chica que está puteando en sus redes sociales?
—Tú también puteas, pero al menos con convicción y con un criterio de fondo.
—Esa está haciendo un grave daño, porque hay jovencitos sin criterio que creen que “wow, así es la vida, yo quiero hacer así, bacanísimo”. Es violencia. Claro, tú vas a decir “¿qué daño le hace esa chica que está insultando en sus redes?”. Créeme que está haciendo un grave daño.
La salud mental, raíz de la violencia
—Mi tema bandera más grande es el tema de la salud mental. Creo que es un tema bastante olvidado y que recién ahora medio le estamos tomando atención, porque después de la pandemia vino una ola de depresión y ansiedad. Entonces recién ahí creo que la gente dijo “hay que preocuparnos por nuestra mente”.
—Pero de verdad, toda violencia comienza, tiene un origen, y el origen es una casa violenta, unos padres violentos, un niño que pide ayuda y que no se la dan. Entonces también sería una propuesta bastante interesante hacer crecer los centros de ayuda de salud mental. Porque es verdad que existen, pero yo, que la quise tomar en algún momento, es un trámite entero para poder tener una cita con un psicólogo.
—Creo yo que dentro de la función pública debería haber una ley que obligue —también va a sonar un poco hitleriano esto— que en los sectores que se ven más afectados por la violencia y por las bandas criminales, haya una ley que obligue a los niños a ir al psicólogo, para poder ir evaluando dónde están los posibles casos que pueden convertirse en futuros criminales.
Violencia no es solo la pistola
—Yo soy un poco alejada de la política, no porque no me importe, no porque crea que no es importante, sino por un tema también de mi propia salud mental. Pero en temas sociales no puedo evitar a veces sentirme profundamente preocupada.
—Entiendo también que yo podría estar hablando desde una postura de privilegio. Pero a la final, yo pude haber venido de donde sea, pero yo no he estado cerrada solamente al círculo donde yo crecí y nací. Yo conozco muchas realidades gracias a que soy artista y he podido palpar muchas realidades.
—Y creo que estamos equivocados también con el concepto de violencia. Creemos que violencia solo es una pistola y disparar. Y la violencia comienza desde lo que ves, como dice Lupino, desde lo que consumes, desde lo que te dicen en casa, la violencia verbal, etcétera. Si tú tienes un hombre que es capaz de golpear a su madre, pues ahí tienes un posible sicario en casa.
—Entonces, algo que dice Lupino que yo valoro mucho es que es verdad que no vamos a lograr un país seguro desde tener policías en todas las calles ahí con armas. No es así. Cuando yo veo un policía o un militar, en lugar de sentirme segura, me siento en peligro, amenazada.
El presupuesto sobre la mesa
—Lupino decía algo importante en la educación, y eso quería retomarlo. ¿Cuál es el problema de las redes sociales? La desinformación. Lupino, por ejemplo, me decía algo del artículo 77. Yo siempre sostuve que las medidas alternativas son necesarias para delitos pequeños. Te acusan a ti de estafa, y ¿cómo sabes que eso realmente es una estafa? No te pueden mandar preso.
—Pero claro, si terminas de ver mi video… porque ese es el problema: no miran, solo miran el inicio, y alguien hace una réplica diciendo cualquier cosa y le copian porque les cae bien. Porque al final del video yo digo efectivamente lo que tú dices: sicariato, terrorismo, secuestro. Y para el resto tienes que mantener las medidas, porque te lo dicen los tratados internacionales.
—Ahora, ¿qué hemos hecho en educación en la Asamblea? Porque esto es importante, como bien ustedes dicen: no sirve de nada que tú tengas las armas si no tienes presupuesto de educación. Por eso te enseño el presupuesto. Aquí está clarito: 545 millones más a educación cuando miras la diferencia entre 2025 y 2026. Y vamos al de salud, que es donde tenemos un problema gigante: 721 millones más a salud.
—Y esto no lo digo porque el gobierno esté haciendo bien o no las cosas. Lo digo porque nosotros como asambleístas aprobamos este presupuesto. Entonces, cuando dicen “bajaron el presupuesto”, también es parte de que nosotros estamos haciendo un mal trabajo, y no es así.
—El problema actual, y se los digo, repito, es que no podemos culpar solamente a las autoridades cuando tienes funcionarios de mandos medios, policías que transan con los delincuentes. Entonces, si queremos entrar a la radicalidad con estas leyes, es complicado.
El debate jurídico: ¿alcanza con reformar el COIP?
Lo que yo digo de la reforma del COIP es que se acaben las medidas —ojo— alternativas. No es lo mismo que medidas sustitutivas, porque la medida sustitutiva ya requiere una prisión preventiva previa.
—Lo que pasa es que una medida como tal se llama “medidas alternativas a la prisión preventiva”. Pero la sustitución como tal a la prisión preventiva es otra figura: que no pagues cárcel porque tu delito es un delito de hasta 5 años, y se hace una suspensión condicional de la pena. Un delito de estafa, delitos pequeños que tienen hasta 5 años. Porque es verdad, hay que investigarlos, hay que llegar a una determinación.
—Pero si ya son en flagrancia, te agarró una cámara, te agarró la policía, está el video donde le vacías la cartuchera al policía, persecución ininterrumpida. Te agarran, y resulta que el policía no lo puede tocar, tiene que agarrarlo, llevarlo, y viene el juez y por la sana crítica del juez —ya que los tipos penales no están determinados en la ley— libre. Entonces esas cosas hay que cambiar.
Entonces, ¿qué pasa con una reforma al COIP?
—Sí, pero si no cambias la Constitución, no puedes reformar. Porque la Constitución es la norma madre.
¿Por qué necesitas cambiarla, si el artículo 77 dice “excepto en aquellos casos de flagrancia”?
—Porque en este caso necesitas determinar los tipos penales.
A ver, te voy a explicar por qué sí se puede. La Constitución dice que yo a los 18 años tengo derecho a elegir y ser elegido, ¿no es verdad? Pero ahí viene el Código de la Democracia. ¿Cómo me elijo? Que necesito un partido que me represente. Yo también podría decir “yo mañana me lanzo a presidente sin partido, porque la Constitución dice que yo tengo derecho a ser elegido”. La Constitución no dice que necesito que me represente un partido: eso lo dice el Código de la Democracia, que es la norma. Entonces, la Constitución ya dice “excepto en caso de flagrancia”. Ahora viene el COIP y me dice en estos casos de flagrancia, porque ya la norma está dando.
—No. Es que te falta una palabra puntual: “excepto en casos de flagrancia y en ciertos tipos penales”. Necesitas esa línea adicional. Pero para eso necesitas 101 votos. No te hablo desde la técnica jurídica, así es la ley: necesitas 101 votos en la Asamblea para poder hacer una reforma parcial o una enmienda a la Constitución. Y eso no hay, papito.
—Porque sigues dejándole a la sana crítica al juez en casos de flagrancia. Y le pones acá los tipos penales, pero sigue siendo sana crítica del juez. El COIP como tal es un control C, control V: tienes que leer el COIP y ver que está copiado y pegado, es lo mismo. Entonces tú necesitas que en la norma madre, que está atada a tratados internacionales donde te dicen que no puede ser una regla general, diga “excepto la flagrancia y ciertos tipos penales”. Con eso tú puedes modificar el COIP.
—Hay una cosa muy importante: no hay una persona que haya escrito la Constitución. La Constitución la escribió un gajo de manes que se sentaron, de todos los partidos. Y hubo acuerdos.
El fanatismo político como cáncer
—Siento que el fanatismo, o las pasiones, son también un cáncer muy grande de la sociedad. Ya sea en religión, ya sea en política, o ya sea en el fútbol, porque hemos visto muertos. Son temas de los que no se puede hablar justamente por eso.
—Yo siento que yo no soy partidaria de nada. Esa es la diferencia.
—No es necesario ser partidario de un partido o de una figura para ejercer la política. Todos somos políticos.
—Pero estamos en un momento en el que realmente las pasiones son tales que no estamos observando, como ciudadanos, que tenemos que luchar literalmente por un Ecuador que salga adelante. No porque somos fans de Noboa, o porque somos fans de Correa, o porque somos de tal partido. Es un problema gigante. A mí mucha gente me dice “eso te pasa por votar por…”. ¡No voté en mi vida! Pero ya, porque tengo esta carita, creen que ya voté por alguien.
—Algo que dijo Mare que es importante entender es que nos han instalado la idea de que hay que evitar hablar de fútbol, religión y política. Yo soy enfático: hay que empezar a hablar.
—Claro, pero no de políticos, sino de políticas.
Lo que tú dices es correcto, Lupino, porque tú y yo nos hemos sentado y hemos conversado de política de la manera más bella, sin pelear. Y discutiendo también es bonito, ¿no? Discutir sanamente. Pero discutir no es pelear.
A lo que yo voy es que el día de mañana Lupino puede salir apoyando al candidato del que yo menos puedo pensar en votar. Pues yo no lo odio a Lupino por eso. Yo lo respeto. Y el día de mañana nos podemos reír, me puedo comer una hamburguesa con él, nos podemos sentar y conversar de esto.
Nunca me voy a olvidar de una vez que llegué y le dije: “no digas eso, porque acuérdate, cuidado, mira que te puede pasar esto”. Y me dice: “oye, la plena”. O sea, yo también corrijo cuando yo creo que algo está mal. Lo bueno de tener amigos como él: Lupino es una persona 100% política en sus redes sociales, y a mí jamás me has visto comentarle algo como que no estoy de acuerdo. Si yo no estoy de acuerdo con él, lo llamo, le digo, nos vemos, nos sentamos y digo “no estoy de acuerdo, pana”, pero igual sigue siendo mi amigo.
Lo que yo no entiendo hoy en día de la sociedad es que si tú votaste por uno y el otro votó por otro, ¿por qué lo tienes que odiar? Ha llegado un tema de odio.
—Es lo que decimos cuando llegamos al curul: aquí representamos al pueblo.
—Hablan de política en redes sociales y te lo digo porque, bueno, mi madre y yo somos dos personas distintas, pensamos totalmente distinto. Yo he tenido otro acercamiento a la gente, distinto al de mi madre, porque obviamente yo salí de mi burbuja hace mucho tiempo, voluntariamente, porque sentía que algo no me cuadraba.
—Entonces yo veo las cuestiones políticas y es un discurso de “esa vieja, y qué sé qué”. ¿Qué pasa que sea vieja? ¿Qué pasa que sea una mujer mayor? Es como “entonces cállate”. Y nadie tiene que callarse. No puedes mandar a callar a nadie. Está bien, como dice él, que todos hablemos, que todos pongamos sobre la mesa qué es lo que esperamos o lo que queremos.
—Por ejemplo, el tema de los cartones con la figura de él: ¿tú crees que no aporta al fanatismo?



