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La letra pequeña de las becas: lo que las instituciones no te cuentan

EN CORTO

Las becas que anuncian institutos y universidades en Ecuador suelen cubrir solo la colegiatura: dejan afuera la matrícula, la rematrícula y los derechos de prácticas, vinculación y grado. Por eso una carrera tecnológica de 750 dólares por semestre puede terminar costando más de 5.000. Según Corporación Educativa BQC, la salida es negociar cupos que lo incluyan todo y validar la experiencia de los adultos para acortar la carrera.

30 DE SEPTIEMBRE DE 202638:50

Gabriela Suescum conduce sola una conversación con Benjamín, Lady y Marcelo, de Corporación Educativa BQC, sobre lo que no dicen los anuncios de becas: que casi siempre cubren solo la colegiatura y dejan afuera matrículas, derechos de prácticas y de grado, hasta que una carrera tecnológica de 750 dólares por semestre termina pasando de 5.000. Explican cómo negocian cupos de beca con institutos y universidades, cómo funciona la validación de conocimientos para adultos con experiencia y por qué hay instituciones que se resisten a ceder cupos.

Miniatura del episodio: La letra pequeña de las becas: lo que las instituciones no te cuentan

CONDUCE

Jorge Cassis

EN ESTE EPISODIO

  • Benjamín
  • Lady
  • Marcelo
  • Gabriela Suescum

TEMAS

EDUCACIÓNEDUCACIÓN SUPERIORBECASCONSUMIDOR

RESUMEN

Gabriela Suescum vuelve a sentarse en la silla de Jorge Cassis, que no está, para un episodio en el que avisa desde el arranque que va a aprender más de lo que va a preguntar. Del otro lado están Benjamín, Lady y Marcelo, de Corporación Educativa BQC, una empresa que desde hace más de diez años gestiona becas con institutos tecnológicos y universidades para personas de bajos recursos, y que acompaña a cada estudiante hasta que se gradúa.

Benjamín abre con el diagnóstico: hoy, sin un título de tercer nivel, no se consigue trabajo. El maestro mecánico que antes aprendía el oficio al lado del maestro mayor y ponía su tallercito ahora necesita ser tecnólogo en gestión automotriz. Y quien no pudo estudiar a su debido tiempo choca con dos muros: el costo y la desconfianza en su propia capacidad. Contra el segundo, dice, sirve el acompañamiento: con seguimiento, la deserción que en una carrera ronda el 30 o el 40% cae a entre 5 y 8%.

El centro del episodio es la cuenta que nadie hace. Un semestre de 750 dólares por cuatro semestres son 3.000 solo de estudio, pero a eso se suman matrículas, rematrículas y derechos de examen, de grado, de prácticas y de vinculación con la sociedad, hasta pasar de 5.000 o 5.500 dólares por una carrera tecnológica. Gaby pregunta lo obvio: si el ministerio obliga a dar becas, ¿por qué no las dan? Benjamín responde que sí las dan, pero de la colegiatura: se sortean diez al 100%, veinte al 50%, treinta al 75%, y todo lo demás se sigue cobrando aparte, desde los derechos de grado hasta una simple solicitud.

Lo que BQC dice pedirle a cada instituto es que lo meta todo dentro de una sola matrícula. Las instituciones no pueden becar a todo el mundo sin quebrar, explica Benjamín, pero sí pueden ceder un número de cupos —veinte, treinta, cincuenta, según su capacidad— en más de 16 carreras. Lady coordina el acompañamiento desde las oficinas de Riobamba y Marcelo arma en admisiones el expediente de cada estudiante.

Los requisitos, dicen, no son de notas: hace falta querer estudiar y tener el bachillerato. A los adultos con experiencia los encaminan a la homologación y validación de conocimientos, que reconoce lo que ya saben y les deja por delante uno o dos semestres de actualización. Sumando un semestre extraordinario al año, una carrera de dos años se termina en 16 meses, sin vacaciones.

En el tramo de historias aparecen una graduación en Buena Fe donde una niña le pone el birrete a su papá y una señora de 67 años, a punto de jubilarse, que llegó a recibir su título con más de 50 familiares. Benjamín también cuenta la otra cara: instituciones que les "tiran a matar" porque sus propios estudiantes empiezan a preguntar por qué ellas no dan becas, y otras que solo les ofrecieron una comisión por captar alumnos.

El cierre pasa por los convenios que dicen tener con Estados Unidos, Venezuela, Europa y China, por graduados que van de las comunidades záparas, huaoranis y quichuas del Oriente hasta Galápagos, y por una invitación a Gaby a hacer el doctorado, que ella esquiva despidiéndose antes de que la convenzan.

PUNTOS CLAVE

Cada marca abre el video en ese minuto.

  1. 0:48

    Gabriela Suescum ocupa otra vez la silla de Jorge Cassis, que no está, y avisa que este episodio le toca aprender.

  2. 1:12

    Presenta a Benjamín, Lady y Marcelo, que vienen a hablar de becas para personas de bajos recursos.

  3. 1:51

    Benjamín explica qué hacen: gestionan con institutos y universidades la homologación y validación de conocimientos para obtener títulos de tercer y cuarto nivel registrados.

  4. 3:22

    Hoy, sin título de tercer nivel no se consigue trabajo: el maestro mecánico de antes ahora necesita ser tecnólogo en gestión automotriz.

  5. 5:26

    El modelo de acompañamiento: la institución forma al estudiante y ellos le dan seguimiento durante toda la carrera.

  6. 6:33

    Uno de los muros más grandes para volver a estudiar es la desconfianza en la propia capacidad.

  7. 7:04

    Entre el 30 y el 40% de quienes empiezan una carrera la abandonan; con acompañamiento, según Benjamín, la deserción cae a entre 5 y 8%.

  8. 7:53

    La cuenta real: cuatro semestres son 3.000 dólares solo de estudio, y con matrículas, derechos de examen, de grado y de prácticas pasa de 5.000.

  9. 9:18

    Los gastos que nadie suma: quien viene de Alausí a estudiar en Guayaquil paga 500 o 600 dólares más al mes en cuarto, buses y comida.

  10. 10:22

    Si el ministerio obliga a dar becas, ¿por qué no las dan? Las dan, pero de la colegiatura: diez al 100%, veinte al 50%, treinta al 75%.

  11. 11:09

    Lo que la beca no cubre empieza en una simple solicitud, que cuesta entre 2 y 10 dólares, y sigue con cada arrastre.

  12. 12:03

    Por qué se cobran las prácticas y la vinculación: el instituto paga tutores y promotores y le traslada ese costo al estudiante.

  13. 13:12

    Lo que le piden a cada instituto: que todo entre dentro de una sola matrícula.

  14. 14:20

    El reto al Municipio de Guayaquil: preguntar cuánto paga por cada una de sus becas estudiantiles.

  15. 15:05

    Lady presenta Corporación Educativa BQC y su trabajo de acompañamiento desde las oficinas principales en Riobamba.

  16. 16:11

    Marcelo maneja el departamento de admisión: arma el expediente con el que cada estudiante se presenta a la institución.

  17. 17:06

    Los requisitos: no hay filtro de notas, hace falta querer estudiar y tener el bachillerato.

  18. 17:36

    Para adultos con experiencia, la homologación y validación de conocimientos: currículum, cursos y actualizaciones van a una carpeta que evalúa la institución.

  19. 18:26

    La ley permite validar hasta el 100%, pero en la práctica hace falta una actualización de entre 4 y 8 meses.

  20. 20:35

    Con un semestre extraordinario al año, una carrera de dos años se termina en 16 meses, sin vacaciones.

  21. 21:59

    El checklist de documentos: cédula, papeleta de votación, título de bachiller, acta de grado y la experiencia técnica que se pueda justificar.

  22. 22:44

    Dicen ser pioneros del servicio en el país, con más de diez años y más de 2.000 graduados.

  23. 23:36

    La graduación en Buena Fe donde una niña le pone el birrete a su papá.

  24. 25:05

    Por qué las instituciones no pueden becar a todos: quebrarían, pero sí pueden ceder entre 20 y 50 cupos según su capacidad.

  25. 26:30

    La señora de 67 años, a punto de jubilarse, que llegó a su graduación con más de 50 familiares.

  26. 27:22

    Las instituciones que les "tiran a matar" por conseguir becas que ellas mismas no dan.

  27. 28:44

    Las becas de siempre: para el mejor estudiante, el hijo de papito o el pana de alguien.

  28. 29:24

    Gaby lo resume: para entrar a una beca casi hay que saber hacer un hechizo de Harry Potter.

  29. 32:13

    Los convenios con Estados Unidos, Venezuela, Europa y China; dicen ser la única institución del país con convenio educativo con China.

  30. 33:33

    En China empiezan con mandarín certificado por una universidad, que luego ofrecerá becas para estudiar allá.

  31. 34:47

    Sus congresos de educación continua son gratuitos: el último fue de emergencias médicas y el próximo, de criminalística.

  32. 35:28

    Graduados záparos, huaoranis y quichuas del Oriente, y desde Galápagos hasta el Carchi y Macará.

  33. 36:39

    Las instituciones que solo les ofrecieron una comisión por captar estudiantes, y por qué dijeron que no.

  34. 38:11

    El cierre: la invitación a Gaby a hacer el doctorado, que ella esquiva despidiéndose antes de que la convenzan.

DE QUÉ SE HABLA

Lo que no dice el anuncio de la beca

Gabriela Suescum vuelve a ocupar la silla de Jorge Cassis, que no está, y avisa desde el arranque que este episodio le toca aprender. Del otro lado de la mesa están Benjamín, Lady y Marcelo, de Corporación Educativa BQC, una empresa que gestiona becas con institutos tecnológicos y universidades para personas de bajos recursos y acompaña a cada estudiante hasta la graduación.

La pregunta de Gaby es la que se haría cualquiera: si el ministerio obliga a las instituciones a dar becas, ¿por qué no las dan? Benjamín responde que sí las dan, pero de la colegiatura. Un instituto anuncia que este año sortea diez becas al 100%, veinte al 50% y treinta al 75%, y lo que no dice es que la matrícula, la rematrícula, los derechos de prácticas, de vinculación, de grado y de titulación se siguen cobrando aparte. Hasta una solicitud cuesta entre 2 y 10 dólares, y cada materia arrastrada se paga de nuevo.

Gaby, que no estudió en Ecuador, lo contrasta con las facturas que pagaba su papá: una sola cifra, dividida entre los meses del año, sin derechos de nada aparte de las materias que tuvo que repetir. Benjamín explica de dónde sale cada rubro: para las prácticas y la vinculación con la colectividad el instituto tiene que pagar tutores, promotores y personal de seguimiento, y ese costo se lo traslada al estudiante.

Cuánto cuesta de verdad una carrera

La cuenta que arma Benjamín es la que casi nadie hace antes de inscribirse. Un semestre de 750 dólares por cuatro semestres son 3.000 dólares solo de estudio. Con matrículas, rematrículas y todos los derechos, una carrera tecnológica termina pasando de 5.000 o 5.500 dólares, y una universitaria, que es más larga, bastante más.

Y eso sin contar lo que no aparece en ninguna factura. Pone el ejemplo de alguien de Alausí que tiene que venir a estudiar a Guayaquil: alquilar un cuarto, pagar buses y comida le suma 500 o 600 dólares al mes durante los dos años y medio que dura la carrera.

Lo que BQC dice pedirle a cada instituto es que lo meta todo dentro de una sola matrícula. Lo describe como romper un esquema que genera resistencia, y asegura que con las instituciones que aceptaron consiguen el costo más bajo del país. Le lanza además un reto al Municipio de Guayaquil, que tiene su propio programa de becas estudiantiles: que se pregunte cuánto paga por cada una.

Quién puede aplicar

Gaby confiesa que cuando escucha “beca” piensa en la abanderada, la que sacaba 20 en todo. La respuesta es que aquí no hay filtro de notas: hace falta querer estudiar y tener el bachillerato. Marcelo, que maneja el departamento de admisión, detalla el checklist: copia de cédula, papeleta de votación, título de bachiller, acta de grado y toda la experiencia técnica que se pueda justificar. Con eso arman el expediente y lo encaminan a la opción que corresponda.

Validar lo que ya sabes

Para los adultos con experiencia el camino es la homologación y validación de conocimientos. El estudiante entrega su currículum, sus cursos y sus actualizaciones; la institución los evalúa y le dice cuánto le falta. La ley, según Benjamín, permite validar hasta el 100%, pero en la práctica hace falta una actualización de entre 4 y 8 meses, uno o dos semestres.

El otro atajo es el calendario. Un semestre legal son 16 semanas de clases, y la ley permite un semestre extraordinario al año. Encadenándolos sin vacaciones, una carrera de dos años se termina en 16 meses. Gaby se lo toma con humor: las vacaciones, dice, ya se las tomaron toda la vida.

El acompañamiento

Benjamín insiste en que el problema no es solo la plata. Quien dejó de estudiar hace años llega convencido de que no va a poder, y esa desconfianza en la propia capacidad es uno de los muros más difíciles. Lady coordina desde las oficinas principales en Riobamba el seguimiento a cada estudiante: plataformas que no funcionan, trámites atascados, deberes que parecen imposibles. Según sus cifras, entre el 30 y el 40% de quienes empiezan una carrera la abandonan, y con ese acompañamiento la deserción cae a entre 5 y 8%.

Las graduaciones

Dicen llevar más de diez años en esto y más de 2.000 graduados. Lady se queda con una graduación en Buena Fe, hace menos de seis meses, donde una niña le puso el birrete a su papá; la foto está en sus redes. Benjamín cuenta la de una señora de 67 años, a punto de jubilarse, que llegó a recibir su título con más de 50 personas: marido, hijos, hermanos, primos, nietos y bisnietos. “¿Ven que sí pude?”, repetía.

Por qué no todos quieren ceder cupos

La explicación de por qué las instituciones no becan a todo el mundo es económica: si lo hicieran, no les alcanzaría para mantener instalaciones, docentes y personal administrativo. Lo que sí pueden hacer es ceder un número de cupos —veinte, treinta, cincuenta, según su capacidad— que BQC administra en más de 16 carreras. Cuando el cupo se llena, toca esperar al siguiente semestre.

La resistencia viene de otro lado. Benjamín cuenta que hay instituciones que les “tiran a matar” porque sus propios estudiantes empiezan a preguntarles por qué ellas no dan becas, y describe las becas de siempre: para el mejor estudiante, el hijo de papito o el pana de alguien. Gaby lo resume en una frase: para entrar casi hay que saber hacer un hechizo de Harry Potter. Otras instituciones, dicen, solo les ofrecieron una comisión por captar estudiantes y quedarse con el resto, y ellos respondieron que no.

Convenios fuera del país

Benjamín asegura que tienen convenios con Estados Unidos, Venezuela, Europa y China, y que son la única institución ecuatoriana con un convenio educativo con China. Todos los programas son en línea, aunque también ayudan a quien quiera irse a estudiar presencialmente. Habla de una titulación estadounidense por 2.500 dólares, más barata, dice, que una institución nacional, y en China están empezando con un programa de mandarín certificado por una universidad china que después ofrecerá becas para estudiar allá.

El cierre

El alcance, dicen, es nacional: tienen graduados záparos, huaoranis y quichuas del Oriente, y desde Galápagos hasta el Carchi y Macará. Ofrecen además congresos gratuitos de educación continua; el último fue de emergencias médicas y el próximo, de criminalística. Se los encuentra en Facebook, Instagram y TikTok como Corporación Educativa BQC.

El episodio termina con una invitación a Gaby a hacer el doctorado —nunca es tarde, le dicen, y se lo dice alguien de 50 años que sigue estudiando—, que ella esquiva despidiéndose antes de que la convenzan.

PREGUNTAS FRECUENTES

¿Qué cubre realmente una beca universitaria o de instituto en Ecuador?

Según Benjamín, de Corporación Educativa BQC, la mayoría de becas que anuncian institutos y universidades cubren solo la colegiatura o pensión. Quedan afuera la matrícula, la rematrícula y los derechos de examen, prácticas, vinculación con la sociedad, grado y titulación. Con esos cobros, una carrera tecnológica de 750 dólares por semestre puede pasar de 5.000 dólares en total.

¿Qué es la homologación y validación de conocimientos?

Es el proceso por el que una institución de educación superior reconoce la experiencia, los cursos y los estudios previos de una persona adulta para acortarle la carrera. Benjamín explica que la ley permite validar hasta el 100%, pero que en la práctica hace falta una actualización de entre 4 y 8 meses, es decir, uno o dos semestres, antes de obtener el título.

¿Qué requisitos piden para aplicar a una beca a través de Corporación Educativa BQC?

No piden un promedio mínimo: hace falta querer estudiar y tener el bachillerato. Para armar el expediente piden copia de cédula, papeleta de votación, título de bachiller, acta de grado y la experiencia técnica que se pueda justificar. Si el perfil califica, lo encaminan al proceso de homologación y validación de conocimientos.

¿Por qué las instituciones no dan becas completas a todos los que las necesitan?

Porque, según explican en el episodio, si becaran a todo el que lo pide no les alcanzaría para mantener instalaciones, docentes y personal administrativo. Lo que sí pueden hacer es ceder un número limitado de cupos por semestre, entre 20 y 50 según su capacidad. Cuando ese cupo se llena, el estudiante tiene que esperar al semestre siguiente.
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