TODOS LOS EPISODIOS
21 DE ENERO DE 20261:38:57

El fin de las relaciones: ¿machismo o empoderamiento femenino?

Jorge Cassis abre el programa con Susi Hidalgo, Carlos Suárez y Mare Cevallos para discutir por qué cada vez menos gente quiere comprometerse: feminismo, violencia de género, roles en la pareja y el miedo a conocer a alguien.

Miniatura del episodio: El fin de las relaciones: ¿machismo o empoderamiento femenino?

CONDUCE

Jorge Cassis

EN ESTE EPISODIO

  • Susi Hidalgo
  • Carlos Suárez
  • Mare Cevallos

TEMAS

RELACIONESFEMINISMOVIOLENCIA DE GÉNEROROLES DE PAREJA

RESUMEN

Primer episodio del programa: un debate sin filtros sobre la crisis en las dinámicas de pareja contemporáneas. Jorge Cassis, junto a Mare Cevallos, Susi Hidalgo y Carlos Suárez, exploran cómo el feminismo, el machismo, la tecnología y las heridas emocionales transformaron la forma en que hombres y mujeres se relacionan.

El panel discute la percepción de que las relaciones actuales son "desechables". Se analiza el miedo al rechazo y cómo el trauma de experiencias pasadas generó una postura defensiva, especialmente en mujeres jóvenes. También se desglosa el debate sobre los roles: quién da el primer paso, si el hombre todavía debe cortejar, y cuánto pesan los detalles prácticos frente a los románticos.

El programa cierra con una reflexión sobre madurez emocional: una relación sana no debería ser una lucha de poder sino una democracia basada en negociación, respeto y consenso, donde ambos ceden sin perder su individualidad.

PUNTOS CLAVE

Cada marca abre el video en ese minuto.

  1. 3:35

    Desinterés generacional: los jóvenes de veintitantos muestran menos interés en el noviazgo tradicional.

  2. 19:07

    Defensiva emocional: muchas mujeres adoptaron el "no necesito a nadie" como mecanismo de protección ante experiencias dolorosas.

  3. 21:40

    Generalización de culpas: se cuestiona etiquetar a todo un género como "basura" a partir de malas experiencias personales.

  4. 17:35

    El impacto de la tecnología: las redes distorsionaron la validación personal y la forma de iniciar interacciones.

  5. 1:10:27

    Autenticidad frente a cámara: lo difícil que es ser uno mismo en televisión o realities, donde la edición cambia la narrativa.

  6. 59:54

    El concepto de duelo: ningún duelo es igual a otro y no hay reglas mágicas para superarlo más allá de la aceptación.

  7. 1:24:27

    Detalles prácticos vs. románticos: unos valoran lo útil (lavar el auto), otros lo simbólico (flores, regalos).

  8. 1:18:27

    Comunicación de expectativas: muchos problemas nacen de esperar que el otro adivine, en lugar de decirlo.

  9. 1:18:27

    Negociación desde el inicio: conviene establecer acuerdos y límites en las primeras etapas para evitar fricciones.

  10. 1:36:26

    Democracia de pareja: una relación sana funciona como acuerdo democrático, no como dictadura de uno sobre el otro.

  11. 58:29

    Masculinidad positiva: que los hombres puedan expresar sentimientos sin sentir que su masculinidad es frágil.

  12. 1:10:27

    Uso de la salud mental: se critica usar traumas o enfermedades mentales como excusa para justificar conductas tóxicas.

  13. 35:35

    Elección responsable: la responsabilidad de elegir mal a una pareja es propia, no del destino.

  14. 1:35:10

    Sacrificio mutuo: para que el vínculo dure, ambos deben estar dispuestos a ceder en sus preferencias.

  15. 17:35

    Validación externa: cómo la búsqueda de aprobación en redes afecta la autoestima y la estabilidad emocional.

  16. 51:42

    Trabajo interno: sanar y trabajar en uno mismo antes de intentar construir una relación con alguien más.

  17. 1:33:40

    Diversidad de lenguajes: cada persona da y recibe amor distinto; ignorarlo genera frustración mutua.

  18. 24:39

    La desechabilidad del vínculo: la inmediatez de las apps de citas hace que la gente se rinda ante el primer conflicto.

  19. 33:50

    El papel del hombre hoy: si perdió su dirección o simplemente está reaccionando a un mundo que cambia.

  20. 1:36:26

    Nueva era de relaciones: el "fin de las relaciones" es en realidad una oportunidad de redefinir los vínculos sobre honestidad y respeto.

TRANSCRIPCIÓN

Corresponde a la primera parte del episodio.

Primer episodio de Las Cosas Por Su Nombre. Jorge Cassis se sienta con la psicóloga y sexóloga Susi Hidalgo, el relacionista público Carlos Suárez y la presentadora Mare Cevallos para hablar de por qué las relaciones se están volviendo un terreno minado: qué es realmente el feminismo, dónde empieza el machismo cotidiano, y por qué tanta gente joven prefiere estar sola.

Apertura

Pero si lo que te gustó de la minifalda fue la putería que te mostró la discoteca cuando la encontraste. Porque no la encontraste leyendo un libro.

¿Por qué las mujeres tanto tiempo están solas ahora en esta época? Porque yo te dije: no necesitamos de nadie.

Es que vivimos con miedo de que nos hagan algo físicamente. Pero tú no puedes decir que todos son Jack el Destripador porque te encontraste con cinco idiotas.

Eso que tú hables y lo digas da permiso para que un montón de gente piense que lo que hacen es lo correcto.

Bienvenida y presentación de invitados

Hola, ¿qué tal? Buenas tardes y bienvenidos a Las Cosas Por Su Nombre, panas. Este es un espacio donde aquellas personas que son sensibles… este programa no es para ti. Este programa es para aquellas personas que sabemos y que nos gusta decir las cosas por su nombre.

Y hoy tenemos invitados de lujo en nuestro primer programa. Tenemos a Susi Hidalgo: doctora, psicóloga, coach, sexóloga, de todo. Susi Hidalgo, por favor, muchísimas gracias por venir aquí. Y de mi lado derecho tenemos a nada más y nada menos que al relacionista público y emprendedor Carlos Suárez, más conocido como el Nego Suárez en sus redes sociales. Hermanito, gracias por venir aquí.

—Carlitos, gracias a ti por la invitación. ¿Cómo están?

Susi, hace mucho tiempo creo que nos habíamos escrito porque realmente eres como mi contraparte. Es lo que yo digo: eres esa parte femenina y educada que yo no tengo y de la que yo carezco. Entonces, buenísimo tenerte aquí. Me encanta cómo dices las cosas súper de frente, súper sin tapujos, sin pelos en la lengua, pero lo haces de una forma tan técnica y educada. Me encanta. Yo no puedo ser así.

—Es la pluma noble.

Claro, yo soy raso. Yo soy todo feo, seco, grotesco, desagradable.

El tema del episodio

Hoy quiero tocar, en este primer episodio, un tema que yo creo que es súper importante, que está acosando a toda la sociedad a nivel mundial. Que en Ecuador todavía no ha llegado a muchos extremos, pero que lo he visto por ahí en redes sociales: algo de esta nueva ola del feminismo nazi, o no sé cómo se llame. La verdad es que para mí esa es una corriente media rara.

Pero, ¿sabes qué, Susi? Sí, preocupado, porque tengo hijas, tengo amigos que tienen hijos ya en los veintitantos años, 25, 26 años, y que ya no disfrutan de eso que para nosotros antes era normal, como tener una relación sana, una relación duradera. Sino que ahora hay algo como que le han dicho a las mujeres: “no necesitas tener una relación”.

—Es que no necesitamos tener una relación. La realidad de la mayonesa es esa: que no necesitamos a nadie cuando somos felices. Pero nosotros hemos extrapolado al otro lado estas relaciones para que se haga lo que yo quiero, como yo quiero. Antes teníamos pareja para ser pareja. Ahora tienes pareja para que sea tu marido, tu amante, tu terapeuta, tu gimnasta, el que cuida los niños, el que saca el perro, el que te hace la comida, el chef, el que masajea la espalda. O sea, todo.

Y no complementos. Y los hombres no tienen la capacidad para hacer todo.

—Correcto.

Pero, ¿tú crees que se puede ser feliz solo?

—Oh, claro. Yo soy feliz sola, pero 250,000%.

Violencia y contexto histórico

Lo que ha hecho la vida en el mundo es que ha comenzado a cambiar la imagen de la mujer, que siempre ha sido violentada y sigue siendo. Ha sido violada y sigue siendo. Ha sido femicidio y siguen habiendo, en todos los aspectos culturales del planeta. Y la mujer sale de la casa muerta de terror a ver si no la van a asaltar o violar. Al hombre no le pasa eso. El hombre no sale con miedo a ningún lado.

Ahora hay una violencia que es de otro nivel, pero no estamos hablando de eso. Estamos hablando de la violencia de género. Siempre ha sido así. La mujer no asesina a casi nadie, al lado de que los hombres asesinan a su señora, a la amante, a quien sea, porque no le gustó cómo cocinaron, cómo contestaron.

Entonces la mujer ha crecido así, y el hombre se ha quedado ahí mismo. No ha habido una cultura que haga que el hombre también crezca al mismo nivel que la mujer. La mujer está ganando harto más que los hombres en millones de cosas.

—No, totalmente de acuerdo en ese sentido.

Este tema hila fino. Hilamos muy fino cuando decimos, por ejemplo: okay, hay femicidios, un hombre puede terminar con la vida de su pareja porque no le cocinó bien.

—Miles de casos. Miles de casos.

Introducción

Pero ese es un tipo que es un criminal y tiene una enfermedad.

—No necesariamente. Hay hombres que se salen de sí y se ponen tan violentos que, sin querer matar, matan. Quieren violentar a la mujer, o le pegan.

Pero, ¿por qué quieren violentar? Es la pregunta. O sea, es una enfermedad. Es una persona enferma.

—Es una patología bastante frecuente en muchísima gente en el mundo. No estamos hablando solo de Ecuador. Hay indicios, hay solamente que leerlos: de atrás, siempre ha sido así.

Entonces, como siempre ha sido así… digo, pero en la cabeza de ese hombre viene de algo. Ah, no, seguramente ha visto mucha violencia en su casa. Digo, viene algo de atrás.

—Pero hay tanta gente que ha visto la violencia en su casa. Y estábamos hablando antes de salir al aire: hay cosas de niños que uno jamás se va a acordar, pero los primeros 5 años se quedan en el inconsciente. Y lo percibes y lo ves y lo sientes y lo integras en tus células como una realidad, si la viviste en la casa con tu madre, tu padre o la persona que te crió.

El feminismo

Como a nosotras las mujeres sí nos han enseñado este camino de ser feministas… “feministas” ya es un título exagerado. Feminismo es solamente: yo quiero ganar lo mismo que Carlitos. Págueme lo mismo, pues, porque yo tengo el mismo derecho.

Pero hay mujeres que ganan más que los hombres en ciertas áreas.

—Pero eso está perfecto. El feminismo tiene que ver con el derecho, nada más. El resto es inventado. Yo me abro mi botella. A mí me encanta que me abran la puerta, que me pongan la silla, que me haga sentir divina una persona que es masculina.

Quieres sentirte dama y quieres un caballero enfrente, pero ese es otro tema. Entonces, tengo claro en este momento que lo que acabas de decir sobre el feminismo es netamente: nada más quiero igualdad, nada más quiero ganar lo mismo que tú.

—¿Y cuándo no lo ha habido? Es la pregunta. Nunca.

Pero, ¿por qué dices nunca?

—Porque no lo ha habido hasta ahora. Recién ahora hay una igualdad, que ahora sí puede haber votación para una señora que quiere ser presidenta. Ahora sí una CEO va a ganar lo mismo. Antes no.

No, siempre lo ha habido. Yo no estoy de acuerdo.

A ver, lo de las votaciones, perfecto, estoy de acuerdo contigo. Pero no podemos cargarnos al presente por todo lo que pasó en el pasado. O sea, antes también vendían negros, y aquí lo tenemos a Carlos. Y mira, no está en venta. Pero es que es la verdad: no por eso Carlos ahorita tiene que salir con una bandera todos los días a la calle a decir “antes me vendían”.

—Preguntándome a mí por qué las mujeres ahora no quieren comprometerse, ni los hombres. No es por eso. Porque no quieren entrar en una relación de compromiso si tienen una libertad para estudiar, crecer.

Pero, ¿en qué momento la relación te priva de las libertades? Esa es mi pregunta.

La violencia de género

Lo que pasa es que ahora la mujer dice… los hombres típicamente —estoy hablando típicamente, no estoy diciendo todos los hombres, porque siempre puede estar ahí el hater que va a decir “esta vieja qué sé yo”—.

La historia es que las mujeres que han tenido esta opresión psicológica real, que ha sido de toda la vida, ahora ya no la permiten. Ahora las mujeres, no todas, una gran mayoría que no es machista, no permiten que tú le digas: “¿vas a ir con esa falda?”, “¿y te vas a ir sin sostén?”.

A eso me refiero, a esos comentarios. Somos netamente machistas los latinos. No todos, muchos.

Okay, perfecto lo que tú dices. Y entiendo que puede haber una persona que piense que una relación la va a privar de ese tipo de cosas. Pero…

—¿Por qué vas a salir? No, no va a salir con las amigas todas las semanas. Porque va a salir, porque me da la gana, pues. O sea, porque tengo mis amigas.

Totalmente de acuerdo. Y ojo, yo en mi relación y mi matrimonio, la madre de mis hijos se iba de viaje fuera del país con las amigas.

—Eso hace la mayoría de la gente que puede irse de viaje.

Y a mí mis amigos me decían: “¿cómo puedes dejar que tu mujer se vaya de viaje con unas amigas?” Yo le digo: ñaño, a ver, para mí era ser sencillo, pana: si lo que van a hacer lo pueden hacer aquí también.

—Jorge, perdón, pero ahí hay que interrumpir. Es lo que yo discuto a diario con mis amigos: “dejar”. Primero, no te tiene que pedir permiso. Te puede comentar, no te debe comentar, porque es tu pareja. Lo que estamos hablando es respeto.

Ellos me decían “no, es que ¿cómo la dejas?, ¿cómo permites?”. Porque, a ver, si cuando tú estás en una relación, normalmente, como en cualquier relación, así sea hasta laboral, se ponen reglas, pues, hermano. Hay cosas que con respeto se tienen que dar. Entonces, hay reglas en una casa. A veces hay cosas que no se trata de machismo.

La biología y el vínculo

Todo depende de la mujer con la que tú te unas o decidas formar un hogar. Y sí, vamos siempre a la tabla de Pareto, el 80/20. Cuando decimos “en general” es la mayoría, no estamos hablando de todos.

Pero si yo voy y conozco a una chica —donde sea que la conozca, indistintamente, en la iglesia o en la discoteca— y empiezo, como hombre, no por el machismo ni nada, sino que yo creo que ya esto es biología… yo no quiero saber el apellido, ni la edad, ni la fecha de nacimiento. Desde que la vi con mis ojos, mi objetivo es su físico, como hombre, porque a eso estamos dirigidos biológicamente. No es algo que yo pueda controlar. Yo veo una mujer y la primera atracción es lo físico. Y una mujer también: la primera atracción que tiene de un hombre es la física, porque por los ojos entra el gusto, dicen.

Entonces, si esa mujer me dice que yo mañana quiero tener intimidad con ella, yo no necesito tener sentimientos hacia la mujer. Estoy acostumbrado, o así me he criado, a que normalmente esa pareja me diga: “es que todavía no te conozco lo suficiente”.

—Crear un vínculo primero.

Exacto. Entonces, si a mí me hizo creer eso, si yo tengo esa respuesta de mi pareja, okay, le creo. Si ella empieza con esa actitud conmigo y me hace tomarme mi tiempo e invertir tiempo —no es la palabra “invertir”, pero bueno, tomarme mi tiempo, que me conozca, que haya una relación, que haya un vínculo, que haya afecto, que haya cariño, que haya amor— y ahora sí tener intimidad. Entonces, espérate un ratito: no me vas a decir después de 10 años…

¿El compromiso te priva de la libertad?

Entonces yo sí te voy a preguntar: “¿y te vas a ir con esa minifalda a esa discoteca?”.

—Pero yo no te conocí con esa minifalda.

Pero si lo que te gustó de la minifalda fue la putería que te mostró la discoteca cuando la encontraste. Porque no la encontraste leyendo un libro.

—Pero si acabas de decir que no te importa quién es. Entonces ahí vienen los prejuicios. A ver, aclárame esto, porque me estás volviendo loco. Me dices una cosa y luego me dices otra. Así no funcionan las cosas.

A ver, dime qué entendiste.

—Entendí que si conozco a una persona, independientemente de dónde la conozca… No, dijiste “no importa dónde la encuentre”. En Guayaquil voy a un lugar X donde hay mucho movimiento nocturno, mucha putería, mucha locura, mucho trago. Y te volviste loco porque le viste el porte, como lo acabas de decir, el físico. Porque te importa un carajo quién sea. Si tiene tres piernas, si tiene 11 dedos: tú lo que viste fue una nalga bonita, una cara bonita y te gustó. Entonces, luego de la primera salida —y corrígeme por favor si estoy equivocado— la primera salida todo es lindo, todo es bonito. No me voy a la cama en ese momento con ella porque, como dices, él necesita un vínculo.

Eso es lo que ella me dice a mí. Ves que entendiste todo mal. Yo te dije que yo al día siguiente me la puedo querer comer, ñaño, y no me importa ni cómo se llama, el mismo día. Desde que la veo ya la tengo en tres posiciones.

—Pero cambiaste después de 10 años.

No, no, no. Por eso te digo: si esa mujer empieza con que nos conozcamos y todo eso, y yo invierto ese tiempo para crear el vínculo, esa mujer ya significa otra cosa en mi vida. Y esa mujer no es un culo de la noche.

Llega Mare Cevallos

—Buenas tardes. ¿Cómo están? Disculpen la tardanza, tuve otra reunión y salí un poquito tarde.

No hay problema, te hemos esperado.

—Yo la verdad es que estoy en una posición en la que no comprendo a los hombres hoy. Justamente ayer pasé una vaina de un montón de hombres cuestionando mi cuerpo, criticando que si me falta carne, que si esto, con unas caritas…

Yo le acabo de decir a Carlos: “está riquísima”. Me dijo en el carro: “oye, Mare”.

—Exacto. Esa es la palabra que a mí me choca. Yo siempre digo: qué lindo es que te lo diga alguien. Pero lo que a mí me parece grosero es que la gente en redes sociales crea que… o sea, ¿qué onda? ¿Tú crees que te voy a responder cuando un man te diga “oye, qué rica que estás”?

Recordemos una cosa: la gente, cuando compra el chip, piensa que en el contrato dice “usted está autorizado a reputear a quien le dé la gana, sea quien fuese, meterse en su vida”.

Yo la sigo a Mare en Instagram y yo te lo dije de frente, yo no tengo vergüenza. Pero soy incapaz de hacerte un comentario en tu historia. Ni siquiera te pongo un like, ojo, por respeto. Pero decirte “oye, qué rica que estás”, pues, es una estupidez. Te falta al respeto.

El miedo a conocer gente

—Siento que hoy en día las mujeres estamos un poquito más a la defensiva. Y te lo dice una mujer que es joven, que no me he casado, no tengo hijos. Yo tengo terror de conocer gente.

Ya tengo terror.

—Sí, tengo terror.

Y mira, eso es lo que ella dice: tiene terror de conocer hombres.

—A mí me pasó que yo tuve una relación donde a mí me conocieron en su totalidad. O sea, todo bien. Yo no es que me gusta andar mostrando, pero cuando me siento flaca me gusta mostrar un poquito de barriga, lo que sea, ¿me entiendes? Tampoco es que soy de minifalda, pero me gusta. Entonces, a mí me conocieron como yo era, y cuando yo entré en esa relación era “a dónde te vas”, “y por qué te vas”, “y con quién te vas”, “y porque esto”, “y porque lo otro”.

De alguna manera es culpa nuestra.

—Claro, culpa de ustedes, que escogen.

¿De dónde escogemos, si 100 son 99 basura?

—Hay en cafeterías, en la iglesia.

¿Para qué voy a la iglesia? ¿Para que después me estén diciendo que tengo que rezar el rosario y quedarme en la casa?

—Es una manera metafórica de decirlo, pero sí hay. O sea, la culpa no es de todos.

—Yo siento que los hombres están exigiendo cosas que no pueden dar. Y como te digo, no estoy menospreciando a nadie. Las relaciones son muy complicadas, todas las relaciones son complejas y complicadas. No me gusta llamarme complicada; siento que después de varios años de decirme a mí misma “compleja y complicada”, somos complejas neurológicamente. Soy una cajita de sorpresas, tienes mucho que descubrir.

El 99% de los hombres

Llegó casualmente y dice “yo no me quiero involucrar porque tengo miedo, porque yo me he involucrado en relaciones tóxicas”. Es la palabra de ahora.

—Todos, todos.

Pero los hombres técnicamente y claramente dijo eso. Es más: tienen la culpa ellos. Ahora yo pregunto, Mare, eso dijiste: el 99% de hombres son basura.

—Pero si es que lo son. Bueno, disculpen: el 90%.

Y un ejemplo fácil: mi pareja actual es 20 años menor. Y va al gym. Y usa estas licras y todo, que yo la quedo viendo y te lo juro que digo: no quiero que nadie más la vea sino yo. Pero yo me quedo callado. Ella va, entrena todo, y yo estoy ahí.

¿Eso es machismo? ¿Sentido de pertenencia? ¿O basura? ¿Qué es?

—Es miedo.

Yo lo dije, no se lo tomen personal: yo lo digo como un machista temeroso y basura al final.

—A la final, ¿dónde está también tu tranquilidad? Si tú le das a tu mujer todo lo que ella necesita… que las mujeres realmente solo queremos un hombre proveedor. Y ojo, proveedor no quiere decir solo económicamente: proveedor emocionalmente, que te contenga, que te entienda, que puedas hablar con él, etcétera.

—Nosotras no nos tenemos que someter entonces a los estatutos de un hombre. Pero yo tampoco tengo que someterme a tus estatutos ni a tus cambios de genio.

—Que te contenga a ti. Es que eso no. No necesito contención de nadie, y aquí me voy a poner: yo soy una mujer… yo no necesito de ningún hombre para nada. Yo he salido adelante sola, sin necesidad de nada. Yo he salido de una depresión sola. A mí nadie me ayudó económicamente. Pero si tú vienes a mi vida y me estás exigiendo que yo me quede en casa, que yo te cocine, que yo te haga esto, que no salga porque te da miedo que los hombres me vean… entonces ¿qué? Yo también tengo que trabajar, yo también tengo que vivir.

—Ese hombre no sirve.

¿Hoy en día las mujeres están a la defensiva?

Yo me quedo en la casa, yo no tengo ningún problema. Se va, súper.

—Lo piensas. Tú lo dijiste ahorita en voz alta.

Lo pienso, pero no se lo dije.

—Pero lo que no dices igual se muestra en actos. Todo lo que uno calla eventualmente sale.

¿Por qué tengo que esconder mis sentimientos hacia mí mismo? O sea, yo me pongo a pensar, pero después pienso lo que tú también dijiste.

—Pero si una mujer se siente bien amada… la historia es “bien amada”.

Las relaciones de hoy en día

—Les puedo decir la postura que tengo yo de los hombres de hoy en día y de las experiencias que tengo. A veces me escriben “todo bien” por Instagram, y uno contesta, y después hacen unas cosas que tú dices: man, si te digo que no quiero. O sea, ¿por qué insultarme porque te digo que no quiero?

Por ejemplo: “¿quieres ir a tomarte un café?”. No, no tengo ganas.

—Por Instagram, entonces no lo conoces.

Claro, no salgo a comer con desconocidos.

Entonces el tipo ya tiene un problema. Pero la pregunta inicial del programa fue esa: ¿por qué las mujeres tanto tiempo están solas ahora en esta época? Porque yo te dije: no necesitamos de nadie.

—Si es que nadie necesita de nadie, ni los hombres. Pero cuando uno se enamora, uno no está buscando una vaina solo por soledad. Cuando uno busca por soledad, para no estar solo, porque uno no soporta su propia presencia, escoge al primero que se cruce por enfrente. Si estás solo, adopta un perro.

Qué quiere cada uno

—El hombre quiere ser admirado. El hombre quiere la compañía, admiración y tener a su compañera. El hombre quiere una mujer que lo admire totalmente, nada más eso. Ustedes son todos más básicos; nosotras somos complejas.

—Nosotras queremos validación. Por ejemplo, si yo estoy contigo y esa persona nunca me dice que estoy linda, y después me dice “es que tú ya sabes que eres linda”… discúlpame, lo quiero escuchar. Nosotras necesitamos que nos vayan diciendo todos los días cosas, porque nosotras nos enamoramos de esa vaina.

—Una vez a mí me dijeron: “yo admiro de ti que eres tan espontánea, que coges las redes y tal”. Pero después, cada vez y cuando, era “ten cuidado con lo que dices”, “ten cuidado con lo que hablas”. Me dices que soy admirable y que soy espontánea, pero no te gusta que hable. Para esa persona, que yo hablara de mis experiencias era que yo estaba hablando de mis ex.

—Es la dicotomía de lo que tú haces con una persona cuando cambias el verbo.

—Nosotros solamente queremos ser admirados. Básicos, la plena. No necesito nada más.

—Pero sí, la reafirmación es súper importante.

¿Se puede vivir sin nadie?

Yo creo que el ser humano, como humano que es, necesita convivir en sociedad. Y por eso a mí se me dificulta todavía poder creer, o reafirmar, o aceptar que una persona —y ojo, no quiero que entiendan que esto es por una necesidad especial— viva sola y no viva en una relación humana con alguien.

—Antes de nada quisiera aclarar, a partir de este punto, que cuando yo hablo de una situación que yo he vivido, no me refiero a una persona en particular. Porque aquí a veces me pasa que mañana dicen “hablaste de Pepe, de Juan”. Me llaman a decirme “¿por qué hablas de mí?”.

—A mí me parece lindísimo compartir con alguien. Es hermoso. Pero compartir con alguien es complejo, porque ese alguien es un mundo, tú eres un mundo.

—Para mí el tema es que hoy en día hemos perdido el rol de hombre y mujer. Y ahora dicen que el discurso de la energía femenina y la energía masculina está destruyendo a las mujeres. Yo sí creo que dentro de nuestro ser animal, el hombre y la mujer tienen un rol por su biología.

—Yo creo que estoy ahora en un tema de encontrarme con nuevos discursos, de conversar con más gente y aprender. Creo que eso es parte también de la vida y del crecimiento. También decir: bueno, me despojo de estas creencias que tenía antes porque ya no me sirven en este momento.

—Yo en algún momento fui muy… o sea, “yo no quiero que nadie me mantenga”, “a mí no me interesa”. Pero al pasar de la vida, te soy honesta: yo, que siempre he sido una mujer que ha estado sola, sí entiendo que hay cosas que me gustan. Yo hace 4 meses aprendí a cocinar. Yo antes era “yo no cocino, yo no sé”. Ahora estoy cocinando un montón. Y comencé a cocinar porque dejé de querer comprar comida y dije: estoy harta.

Nadie necesita de nadie

—Me gusta estar en casa, me gusta conversar, me gusta cocinar, me gusta cuidar de mi casa. Cosas que antes yo creía que no me gustaban porque yo solo estaba enfocada en trabajar, trabajar, trabajar.

Pero las creías, por lo que Susi conversaba también antes del aire, que era un tema de que no lo creías, sino que estabas obligada por la presión de algo.

—Mi mamá me decía que eso es lo que yo tenía que hacer. Y a mí que me digan qué hacer… Y aparte que, por ejemplo, yo vivía en una casa donde habían varios hombres. Yo era la única mujer. Y a veces yo llegaba de trabajar todo el día de grabar novela, que es demasiado cansado, 16 horas. Llegaba y ahí: “hazme un pan de yuca”.

¿Y quién era? Discúlpame que te pregunte, ¿era un hermano?

—No, pues, era el esposo de mi mamá de ese entonces. Entonces, ¿por qué yo tengo que hacerlo? Y era como “pero es que tú eres la mujer de la casa”. Y yo: pero esos fueron una oficina de 9 a 5, o sea, ya trabajaron 8 horas y pueden hacerse un pan de yuca. ¿Por qué yo, porque soy mujer, tengo que hacerlo?

—Lo que me mataba era que no era “ayúdalo porque él es…”, no: “ayúdalo porque eres mujer, porque eres la mujer de la casa”.

Así me criaron a mí también: “lava los platos, porque tu hermano después se va a hacer maricón”. Le digo: no, nadie se hace maricón por lavar platos.

La anécdota de la suegra

Yo te voy a contar una anécdota. La madre de mis hijos y yo ya estábamos juntos. Nosotros vivíamos en un departamento arriba de la casa de mi suegra. Mi suegra como que en la mitad, mi cuñado vivía abajo. Y mi cuñado está casado, pero mi suegra la iba a levantar a ella y nos golpeaba la puerta para que le vaya a preparar el desayuno al hermano.

Y con mis hijos pasaba lo mismo: a mi hijo lo sobreprotegía y le decía a las hermanas “no, es que hazle, porque él es el varón”. Y ahí sí, claro, la madre de mis hijos siempre fue con que “a ver, espérese un ratito, que él vaya y se haga su sándwich también si quiere”. Porque así yo también en la casa soy así. Yo, por ejemplo, detesto que me cocinen, me gusta cocinar.

Pero sí hay roles, como dices tú, Mare. Y yo estoy muy seguro de que existen roles en una relación cuando es hombre y mujer, cuando es hétero la relación. No sé en las otras relaciones cómo lo harán.

El rol del hombre y la mujer

—Sí, pero hay una gran diferencia: ahí los roles es como que “eso decidimos”. Ahí está bien si uno se queda en casa y el otro no, y ahí no dicen nada. Pero creo que ahí es cuando yo digo que este discurso de la energía masculina y femenina no está tan descabellado, porque yo tengo muchos amigos, parejas gays, que simplemente adoptan el rol que su energía les pide. Y ahí sí no hay problema si uno se queda en casa. Pero atacan cuando es hombre y mujer y la mujer se queda en casa.

No hay ningún problema de quedarse en casa.

—A mí me encantaría también que me mantengan. Me gusta quedarme en casa, pero también me gusta salir.

—Tú sabes que las mujeres de 40 años ahora recién están teniendo hijos en el mundo. Las mujeres de 40 años están pariendo más que las de 20 y pico y 30 y pico. Es una locura.

—Yo no quiero hijos.

Y está bien. Yo tampoco. Mi hijo tampoco quiere hijos. Es que hay gente que no quiere hijos.

—Va a sonar crítico, pero si yo llego a estar con alguien que me dice “quisiera tener un hijo”, va a tener que firmar un contrato notarizado donde acepta las cláusulas para que yo me embarace. Yo no me voy a embarazar al son de que de la nada desaparezca. Yo no quiero hijos como algo personal desde el inicio. Para mí los hijos serían un sueño en conjunto, de mi pareja y de mí. Pero hay mujeres que sí nacen con el sueño de ser madres, y no les importa que el padre se vaya. Yo no.

Las mujeres de hoy en día ya no quieren hijos

—Y no les importa que el padre se vaya: “yo y mis hijos”. Yo no. Y no estoy diciendo nada en contra de las madres.

Pero ahí viene lo súper bien hecho de lo que dice ella: “quiero tener mi hijo, no importa si mañana te vas”.