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11 DE FEBRERO DE 20261:38:07

¿Redes sociales o campo de batalla? ¿Quién tiene la culpa de la toxicidad?

Jorge Cassis queda en minoría frente a Mare Cevallos, Gabriela Suescum y Paulette Gregor para hablar de violencia de género en redes: el cortejo en decadencia, los estándares imposibles, el acoso por una foto en bikini y la funa que solo aparece cuando conviene.

Miniatura del episodio: ¿Redes sociales o campo de batalla? ¿Quién tiene la culpa de la toxicidad?

CONDUCE

Jorge Cassis

EN ESTE EPISODIO

  • Mare Cevallos
  • Gabriela Suescum
  • Paulette Gregor

TEMAS

REDES SOCIALESVIOLENCIA DE GÉNERORELACIONESCULTURA DIGITAL

RESUMEN

Jorge Cassis queda en minoría —tres contra uno— frente a Mare Cevallos, Gabriela Suescum y Paulette Gregor para hablar de violencia de género en redes sociales.

La conversación arranca por el cortejo: los mensajes de "ya pues cae" que reciben las invitadas y la pregunta de cómo alguien de cuarenta años no sabe invitar a salir. De ahí pasa al fenómeno de la mujer de alto valor y a los estándares imposibles, donde Jorge plantea su argumento del 80/20 y ellas responden con el doble estándar de la edad.

El bloque más duro es el del acoso: qué reciben las mujeres al publicar una foto en bikini, y de quién. Aparece un dato que rompe el marco del debate: buena parte de esos comentarios vienen de otras mujeres. Eso abre la pregunta de si el peor enemigo de una mujer es otra mujer, y el tema de la funa que solo aparece cuando conviene.

Nota: este resumen cubre lo que alcanza la transcripción disponible, hasta cerca del minuto 38 de un episodio de 1:38. El resto está en el video.

PUNTOS CLAVE

Cada marca abre el video en ese minuto.

  1. 1:46

    Arranque del tema: violencia de género en redes, con tres invitadas frente al host.

  2. 3:37

    El cortejo en decadencia: los mensajes de "ya pues cae" y la falta de iniciativa real para invitar a salir.

  3. 7:45

    Estándares altos y la mujer de alto valor: Jorge plantea el 80/20 y ellas responden con el doble estándar de la edad.

  4. 12:33

    El acoso por una foto en bikini: qué reciben las mujeres al publicar y desde qué perfiles.

  5. 22:09

    ¿El peor enemigo de una mujer es otra mujer? Las invitadas responden que sí, y explican de dónde viene.

  6. 23:33

    La funa que solo busca conveniencia: se funa a quien es fácil funar, no a quien lo merece.

  7. 34:09

    Comentarios de hombres vs. de mujeres: la diferencia de registro entre unos y otros.

  8. El "ya pues cae" con nombre y apellido: una invitada cuenta que una amiga sube una historia comiendo pizza y el tipo le escribe "ya pues, invita", sin haberla invitado nunca a salir.

  9. El perfil imposible según Jorge: una mujer que pide un hombre que gane 50.000 al año, alto, que vaya al gym y sin vicios está buscando al 0,01% de los hombres en Ecuador, y ese 0,01% tiene fila para escoger.

  10. El doble estándar de la edad: las invitadas apuntan a los "viejitos que no pueden ni caminar" que solo quieren mujeres de 20, y otra responde que también están las de 20 que se prestan.

  11. Cómo responden al hate: una invitada aplica el "al pan, pan y al palo, palo"; otra dice que no se ofende, se ríe y le saca contenido. El intento de responder de manera más amable fracasó "porque la gente no colabora".

  12. El detalle del bikini: una invitada explica que casi nunca publicaba esas fotos por inseguridad, y que el ataque llega justamente cuando te ven segura: "esta, ¿qué se cree?", desde perfiles con iPhone comprado a cuotas.

  13. Jorge usa su círculo como argumento: en 49 años conoce a uno solo que le alzó la mano a su mujer y a cien que pusieron los cachos. Las invitadas le responden que poner los cachos también es agresión.

  14. Los hombres como trofeo: una invitada relata a una conocida que la halagaba en público, se le cruzó con su pareja y años después apareció con un ex suyo. Su lectura es que para algunas mujeres el hombre sirve para sentirse mejor que otra.

  15. El matiz sobre el "peor enemigo": las invitadas admiten que se funan entre ellas, pero aclaran que ese discurso lo aprendieron de los hombres, "lo venimos escuchando desde la panza de nuestra madre".

  16. El ejemplo concreto de la funa conveniente: se funa a Brad Pitt por salir con una de 24, pero no a la amiga de 24 que está con un señor que le patrocina la vida.

  17. Cómo nació la cuenta de TikTok: abrió en pandemia, empezó con videos de trend y no funcionó; explotó cuando dejó de fingir y decidió contar su propia vida, empezando por su divorcio.

  18. Mare cuenta que respondiendo comentarios en el propio podcast un usuario escribió que ella odia a los hombres por falta de sexo, y ella le contestó "no todo es sexo, amigo".

  19. Los comentarios sobre el cuerpo: le dicen que no tiene nalgas y que es "la tabla de surf", y luego le sugieren ponerse una túnica. Ella responde que le tomó todos sus veinte poder usar un bikini y sentirse cómoda.

  20. Los ataques también vienen de mujeres: las señoras son las que tildan de vieja y de fea, y una le escribió que sus rizos eran forzados "porque las indias no tienen rizos".

TRANSCRIPCIÓN

Corresponde a la primera parte del episodio.

Cuarto episodio de Las Cosas Por Su Nombre, y esta vez Jorge Cassis se queda en minoría: tres contra uno. Con Mare Cevallos, Gabriela Suescum y Paulette Gregor, la conversación entra en el terreno más minado de todos — qué pasa realmente en las redes sociales entre hombres y mujeres, quién agrede a quién, y por qué la funa casi siempre apunta hacia donde conviene.

Apertura

Estándares altos, téngalos, mami. Pero hay gente que no puede.

¿Coinciden con que el peor enemigo de una mujer es otra mujer? Sí, 100%.

Me pongo triste de pensar: mis hijos van a llegar del colegio y ¿qué van a querer? Meterse a ver internet, ir a TikTok. En esa época yo terminaba de jugar y mis amigas me iban a tocar la puerta: “vamos a andar en bicicleta”.

Por favor, no diga esas palabras, que hay niños viendo sus videos. Sí: quítale el celular, pues.

Violencia de género en redes sociales

Bienvenida y presentación de invitadas

¿Cómo están? Otra vez estamos en un nuevo episodio de Las Cosas Por Su Nombre. Estamos con Mare Cevallos. Bienvenidos. Y ya saben: si eres de cristal, scrollea no más, scrollea, porque esto no es para ti.

—Un lugar donde hay opiniones y también se respetan las opiniones distintas. Pero en este momento sí me siento protegida, porque la verdad es que siempre soy como la única mujer aquí y siento que estos señores se me van encima, ¿me entienden? Entonces ahora somos más mujeres que hombres en este lugar. Este programa va a ser crucial porque somos tres contra uno.

—Tres contra uno. Por lo menos la otra vez fue horrible: no me dejan hablar, ustedes dos hombres feos.

Ahora no te vamos a dejar hablar a ti.

—Eso es violencia. Violencia de género.

Bueno, tenemos invitadas hoy día. Tenemos a Paulette Gregor y a Gabriela Suescum. Aquí ya saben que Gabi es recontra crítica. Me encanta el spanglish que usa, es lo máximo.

El tema de hoy va a ser violencia de género en redes sociales, y todo lo que es esta guerra de géneros: que si el hombre, que si la mujer. Como los videos que tú has hecho, de que cómo puedes pretender tener un buen hombre si pareces esto y lo otro. Definamos este tema. Y yo sé que me van a hacer pedazos todos ustedes, pero no importa: yo aquí me defiendo.

“Ya pues cae”: el cortejo en decadencia

Tú habías hecho un video. ¿Qué fue el video?

—A ver, el video es básicamente las experiencias de mis amigas, que literal me enseñan y me dicen… yo le digo “¿y este man?” y me enseñan los mensajes. “Ya pues cae.” Sube la historia de la pizza y el poco romanticismo que tienen actualmente para invitar. ¿Cómo puedes tener 40 años y no saber invitar a una mujer a salir?

¿A qué te refieres con “ya pues, invita”?

—Que una amiga tuya sube una historia comiendo pizza. Y el tipo le escribe: “ya pues, invita”.

Ya, ¿pero este tipo quién es?

—Un man que le gusta y con el que quiere salir, pero que no concreta.

Pero es que para mí el “ya pues cae” es directo. Para mí el “ya pues cae” es que quiere otra cosa; no es ir a comer pizza.

—Te pongo la conversación tal cual: “¿cómo estás? ¿qué haces?” “Ah, estoy con mis amigos.” “Ah, qué chévere. Ya pues cae.” Y nunca le ha dado pie para que le escriban de esa forma.

—Swipe left, digo yo. O sea, no digo que no respondan. Lo que digo es: ¿por qué tienen 30, 35, 40 años y todavía no saben decir “oye, salgamos”?

—Pero es que el “cae” no es solo a ella. Es como en Tinder: yo creo que van repartiendo copy. Cae, cae, cae, a ver qué pasa el viernes, qué pasa el jueves.

La mujer de alto valor

—Ha habido varios fenómenos. Hoy día también está el fenómeno de las mujeres de alto valor, que también nos ha enfermado un poco, porque estamos viéndole la quinta pata al gato muchas veces. Y también hay que entender que el hombre es hombre, amiga. Si estás esperando un man que se las sepa todas, entonces siéntate a esperar.

Yo te voy a decir algo: hombres buenos quedamos pocos.

—¿“Quedamos”? Se incluyó.

Es que hay que… ya no quedas, no quedamos pocos. Fuera del mercado.

—Ustedes no se han puesto a pensar que es su misma guerra o lucha inventada en contra de los hombres la que ha hecho que el hombre simplemente no le interese ser romántico, porque ustedes piensan que está mal. “Tal cosa es chiro, tal cosa es poco.”

—Pero te digo, hay un problema con este fenómeno de la mujer de alto valor. Es como “quiero que me regales esto”, pero si te casaste con un vago, mi hija, ¿no vas a esperar que trabaje de la nada?

—Yo he escuchado hombres también que dicen “oye, esta chica es guapa, la quiero invitar”, y ven el perfil y pasa viajando, y dicen “ya ni ganas, pues, ¿qué café le voy a invitar?”.

—Hay mucho discurso de que quiero un hombre que me dé todo, un hombre proveedor, un hombre fuerte, un hombre que me invite, pero tú pasas pegada al TikTok, no trabajas.

Estándares altos y la mujer de alto valor

Si puedes tener estándares altos, téngalos, mami. Pero hay gente que no puede.

Pongamos una regla primero, para que la gente entienda un poco cuando yo hablo. Yo vivo a través de la ley de Pareto, de la tabla de Pareto. Cuando yo digo “el estándar de ustedes”, estoy hablando del 80%, no hablo del todo. Siempre va a haber un 20% excepcional.

Entonces, una mujer de 28 años: ¿qué tipo de hombre quieres? “Yo quiero un hombre que gane” —hablemos de economía Ecuador— “50.000 al año, que sea alto, que vaya al gym, que le guste la comida saludable, que no tenga vicios”. O sea, tú quieres el 0,01% de los hombres que existen en Ecuador con ese perfil. ¿Sabes cuándo vas a conseguir ese? Nunca.

—Ahí empiezas a idealizar también.

Ese 0,01%, que tiene dinero, que tiene un negocio, que va al gym… ¿tú sí sabes la fila de mujeres que tiene para escoger?

—Yo lo que quiero es que también tienen que entender que está perfecto cuando ustedes tienen estándares. Pero el hombre también los tiene.

—¿Qué hace un hombre de 45, 50 años saliendo con una mujer de 25? Porque puede. Ya son los discursos, tanto de las mujeres como de los hombres. Pero porque cuando teníamos 30, 35 no nos paraban bola, pues, porque éramos chiros.

El doble estándar de la edad

—Este discurso de alto valor enferma a otra gente. Yo me acuerdo, una amiga decía “ay, es que mi marido no me puede regalar una buena cartera, pero es buen padre”. Claro, no le ves la virtud.

—Es que hoy en las redes sociales todo es la plata, todo es cómo se ve. Pero ojo, eso es movido por las marcas, porque las marcas piden chicas que se vean bien. Entonces también esto es un ciclo vicioso.

—En cuanto a los hombres, lo que a mí me mata son, por ejemplo, esos viejitos que no pueden ni caminar y que te dicen “yo solamente quiero una mujer de 20 años o menos, porque no puede ser una vieja llena de colágeno”. Y tú, papito, a duras penas tienes dientes.

—Obvio, pero es porque hay las de 20 que se prestan.

—Es el falso empoderamiento femenino. Hoy el discurso de minimizar a una mujer por su edad es terrible. Y yo entiendo de dónde viene esa rabia, porque como mujer también la he sentido. Obviamente no la llevo a extremos. Pero yo también he sentido rabia de por qué un hombre sí vale. Y todo el tiempo hay hombres horribles en el internet diciéndote “mija, ya tienes 30 y pico, ya no vales”.

Responder al hate

—Ese es un tipo que, como no te puede tener, te lanza. Explicamos al hater, obvio, sabemos cuál es la ciencia detrás del hater. Pero no tengo por qué permitirlo.

—Yo tengo un discurso en redes de “al pan, pan y al palo, palo”. Tú me vas a dar palo, yo también soy bien creativa, ñaño, te puedo dar más palo. Tú me vas a dar amor, yo te doy amor. Y no es que me dañes el día. Me divierte.

—A mí cuando me lanzan hate la gente me dice “no le pares bola, no te ofendas”. Y yo: yo no me ofendo, yo me río. Y me da contenido también.

—Como nuestros discursos van mutando, yo siempre digo “bueno, intentemos otras cosas”. Entonces yo este año dije “voy a responder de manera más amable”. Pero el objetivo era ser más amable y la gente no colabora, ¿me entiendes?

El acoso por una foto en bikini

—La otra vez me pasó en Instagram que puse una foto en bikini y los hombres me acosaron por esa foto. Yo casi nunca pongo fotos en bikini porque honestamente antes tenía muchos problemas de inseguridad. Ahora en cambio yo he trabajado mucho mi seguridad, pero los hombres, como que te ven segura y te quieren tirar palo: “esta, ¿qué se cree?”.

—Y son unos manes que tienen unas caras… de su celular comprado a cuotas. Me vienen a decir a mí que no me crea. Tiene iPhone en cuotas, pero no tiene internet.

—Que viniera Danilo Carrera a decirme “no te creas mucho”. Yo digo: bueno, me creo mucho.

—Perfecto, lo que dicen está bien. Y ese es el hate, y esa es justamente la parte excepcional que existe. Ese tipo que te escribe ese tipo de cosas está dentro del 20% de los hombres en general.

El círculo que uno conoce

—En mi vida personal, ampliemos el círculo: mi círculo social, gente que yo conozca, que nos vemos en la calle y le doy un abrazo. En los 49 años que tengo, conozco a uno que le ha alzado la mano a su mujer. Uno. Conozco a 100 que le han puesto los cachos a su mujer.

—Pero poner los cachos también es agresión.

—Espérate. De esos 100 que le han puesto los cachos, el 90% fue solo un palo.

—¿Por qué minimizas “solo un palo”?

—Donde mi esposo me llegase a poner los cachos, si es solo por sexo, me duele. Donde me dice “me enamoré”, ahí es diferente. Yo incluso creo que es más heavy que me digas “estoy chateando con una persona hace 6 meses” a que me digas “me tiré a una persona”.

—Es que si lo vuelves a hacer con la misma mujer, ya es tu moza. ¿Qué poder le das tú a esa persona en tu vida?

—Si ya te chateaste con la man, si la man tiene el número de teléfono, ya es tu moza. Que tire, pero otra cosa es que te escriba y te diga “él me habla mal de ti, que tú lo tienes harto”.

—Ni siquiera eso. Simplemente encontrar un chat en el que mi esposo le esté contando los problemas. Me muero. Ya está enamorado. No han tirado.

Las mujeres que coleccionan hombres

—Hay mujeres también muy enfermas de la cabeza. Yo conocí una chica, ella estaba en mi colegio, unos 5 años menor que yo. A todas mis amigas y a mí nos amaba. Era la típica niña que en las cosas del colegio nos seguía a todas.

—Yo en el colegio siempre estaba medio desconectada de todo lo social porque yo era súper religiosa, pertenecía a una secta. Yo estuve ahí hasta mis 19 años. Es una secta sin ser secta, pero es una secta. Es muy fuerte. O sea, yo le agradezco muchísimo porque me dio muchos hábitos a nivel personal: la perseverancia, el trabajo duro, muchas cosas yo aprendí ahí. No estoy arrepentida de haber pertenecido ahí, pero sí estoy feliz de haberme salido. Me libró de muchas cosas feas en mi infancia.

—Cuando yo me gradúo del colegio y comienzo a trabajar en televisión, ella me escribía todo el tiempo: “qué hermosa, qué maravillosa, eres divina, eres la mejor”. Y yo decía “qué linda, apoya mi trabajo”.

—Cuando yo me voy a un reality de amor —que obviamente lo hice solo por plata, honestamente— en Turquía… era pandemia, no había nada que hacer, nadie tenía trabajo. La man era todo el tiempo “tú y este man, los amo, los amo juntos, son la mejor pareja del mundo”.

—Cuando lo traje a él a vivir acá a Ecuador para continuar con esa relación, la man se me cruceteó y comenzó a escribirle a él también. Después era “te amo, te quiero”. Apenas dio la oportunidad, ¡rácate!

—Después, cuando el man me hizo miércoles a nivel público, la man: “eres una estrella, él es un idiota, yo siempre creí en ti, te amo”. O sea, está loca.

—Tres años después busca a otro ex mío. Y de la nada yo un día veo, porque él y yo nos seguíamos, éramos amigos, que sube una foto con ella.

—A lo que voy es que hay mujeres que lo hacen, que los hombres para ellas son trofeos. Trofeos de decir “yo soy mejor que tú”. Ella te ve a ti y tú eres hermosa. Entonces yo quiero tener lo que ella tiene, porque yo me quiero sentir mejor que ella.

¿El peor enemigo de la mujer es otra mujer?

Y te hago una pregunta a raíz de esto: ¿ustedes coinciden con que el peor enemigo de una mujer es otra mujer?

—100%.

Por eso es que te digo que ustedes se funan entre ustedes, y tú me dices que no.

—Sí nos funamos entre nosotras. Yo no digo que no. Las mujeres funan lo que les conviene.

—Pero es porque lo escuchamos de ustedes. No es que a nosotras se nos ocurre decir “uy, esa chica, la verdad es que fatal cómo se viste”. Lo venimos escuchando desde la panza de nuestra madre.

—También hay una cosa en redes que está superfuerte. Yo no quiero que mis hijos tengan redes porque tengo pánico. Lo que les dan las redes hoy en día es peor que lo peor, sobre todo después de la pandemia.

La funa que solo busca conveniencia

—Hoy en día la funa es cuando les conviene. Nadie funa a la gente que debe funar. Al que le conviene, al que es fácil. Yo conozco un poco de chicas que todo el tiempo están con “me hicieron, me hicieron”, y hacen funas horribles. Pero al mujeriego que le puso los cachos ahí lo tienen, porque es amigo de los amigos.

—A Brad Pitt lo funaron porque tiene casi 60 años y sale con una pelada de 24. Que poco más es pedófilo, que sí, que no. Pero si una chica de 20 años también sale con un señor de 60, también la van a funar. A lo que voy es que, a mi parecer, sobre todo las mujeres funan lo que les conviene.

—Me conviene funar a un man de pedófilo porque está con una man de 24, pero no me conviene funar a mi amiga de 24 que está con el señor que le está patrocinando la vida.

Entonces, lastimosamente vivimos en un momento donde la funa es lo que te conviene, no lo que realmente está mal a nivel social. Toda la violencia en redes es conveniente.

—Para mí es muy reflejo, espejo. Si yo hoy tengo problemas con mi marido, entonces me voy en contra de… si hoy día me siento gorda, entonces hoy voy y les comento a todas las gordas “oye, no subas fotos así”. Creo yo que viene de adentro el problema.

Señalar algo mientras se permite otra cosa

—Hay gente terrible, que es peligrosa para la sociedad, drogadicta, violenta, y es que “me hace reír”. Entonces sigan contratándola porque me hace reír. O porque incentiva el morbo, o le siguen dando espacios porque me sirve ese conflicto para generar rating.

—Se quejan de a quién le dan pantalla. “Que esa man es una vulgar”, pero tiene 5.000 personas conectadas en sus lives. Entonces, ¿qué onda?

—Realmente la gente señala algo mientras permite otra cosa. Entonces no hay un discurso honesto o coherente. Y también molesta mucho de dónde viene el mensaje, porque lo que puede estar saliendo de la boca de la persona puede ser 100% la verdad y todo el mundo debería estar de acuerdo. Pero como es esta man que no tiene las mismas vivencias que yo, y no tiene las mismas carencias que yo, entonces no.

Cómo empezó todo en TikTok

¿Cuándo abriste tu cuenta de TikTok?

—En la pandemia. Todo el mundo tiene TikTok desde la pandemia. Antes era Musical, muy poca gente tenía.

¿Y qué hiciste para empezar?

—Todas las cosas que hablo en redes las he hablado toda mi vida. En mi primer trabajo yo llegaba y me sentaba, y mis amigos decían “uy, café con Gabi”, y se hacían el café mientras yo hablaba de mi mañana, de lo que había pasado.

—Y mi esposo me dijo “oye, a ti que te encanta esto, ¿por qué no usas TikTok, que está creciendo un millón de gente?”. Y yo: bueno, está bien. Comencé con los típicos videos de trend, no me fue. Y un día dije “¿por qué voy a fingir lo que no soy? Contemos mi vida”. ¿Y cuál era mi vida? El divorcio. Y ahí explotó.

—Me casé a los 24 y me divorcié a los 25. Me volví a casar a los 28. A los 30 fui mamá.

La agresión que sí existe

Mi pregunta es básicamente: ¿sientes que hay una violencia de género en los comentarios hacia ti?

—Sí hay agresión hacia mí. Yo no veo, por ejemplo, a manes que hablan estupideces en internet que les digan “loco, loco, loco”. Yo me pongo a hablar y soy “la loca”, porque es loca, porque esto.

—“Oye, qué ricas nalgas, agarrar y…” Ponen eso todo el tiempo. Es horrible, hermano. Y encima me dicen “pero ¿por qué lo funas?”. Porque, oye, ¿qué esperas?

—Aquí mismo en el podcast estaba respondiendo comentarios, porque eso genera interacción. Y un man ponía “Mare odia a los hombres porque le hace falta una buena…”. Y yo le dije: no todo es sexo, amigo.

—En mi caso, de verdad sí he vivido violencia de los hombres, un montón. Yo subo una foto en bikini y me caen un montón: que si no tengo nalgas, que si soy la tabla de surf. ¿Quién te crees tú para criticar mi cuerpo?

—También me parece horrible que te digan básicamente “ponte una túnica para que no te digan esas cosas”. Porque ¿sabes cuánto me costó poder ponerme un bikini y sentirme cómoda con mi cuerpo? Me tomó todos mis 20. O sea, ahora al fin me lo puedo poner y sentirme cómoda. Y vienes y me dices que soy una tabla.

Los comentarios también vienen de mujeres

—Encima esos comentarios vienen no solo de hombres: de señoras. Las señoras son las que te tildan de vieja, las señoras son las que te tildan de fea.

—La otra vez una señora me dijo “tú no tienes rizos, te los fuerzas, porque tú eres una chola india y las indias no tienen rizos”.

—Cuando yo comencé en redes tuve una sesión con mi psicóloga y le dije “okay, voy a empezar redes”. Y hablamos de los miedos y me dijo “¿cuál es tu miedo?”. Y yo: no es mi miedo, pero yo sé que me van a atacar por gorda. Y en la vida, jamás… hasta que comencé a hablar de que bajé de peso, ahí me comenzaron a decir eso.

—Dos traumas que me causaron las redes sociales: los dientes y las cejas. En mi vida me había preocupado por mis cejas, y ahora hay un montón de hombres diciéndome que si tengo plata por qué no me voy a hacer el microblading. No están mal hechas. Así nací, no me las pinto.

—En Facebook sí me peleo, porque me monetiza. Ellos juran que yo estoy dándole a la pelea, y dicen “¿pero por qué pelea tanto?”. Porque hace algo de plata. Gracias por agredir.

—900 comentarios de hombres diciéndome horrores. “Ni hambre ni sed”, “falta grasita”.

¿Por qué tiene que opinar del cuerpo de ella?

—Toda la vida luché en la televisión contra los cuerpos posicionados de gente.

—¿No quieres que la gente opine de tu cuerpo y te paras en bikini? ¿De qué más pueden ser los comentarios? “Oye, qué chévere el balcón.” “Oye, perdóname que te pregunte, pero el árbol que está atrás, ¿a cuál fuiste?”

—Sí, pero un hombre que pone una foto en pantalón de baño en la playa, no están los comentarios de “panzón” o “te falta”. Es menos, porque ustedes las mujeres prefieren funar a las mujeres que a los hombres.

Comentarios: hombres vs. mujeres

—Escuchen los comentarios de mujeres morbosas, también los voy a leer, porque también hay que visibilizarlo: “mira, qué rico”. “Auxilio.” “Y a mí.” “No soy meteoróloga, pero creo que contigo vienen altas temperaturas.”

—Ah, qué creativa.

—Escúchame, pero por lo menos son más creativas. Mi mejor amigo me manda un millón de videos de manes que están espectaculares y me dice “mira, mi futuro esposo”. Y yo me meto a ver los comentarios y me cago de risa con lo que las mujeres ponen. Pero son muy creativas, no son sucias. Porque una mujer te pone “qué guapo, qué rico que estás”, pero no te pone otra cosa.

—La lógica de los hombres y las mujeres en el 80/20 está invertida. Los hombres somos más malcriados, más morbosos, llámalo como te dé la gana. Más simples, más neandertales.

—Básico. Esa es la palabra. Rústicos. Sin pulir.

—Exactamente. Y hay un montón de imbéciles también.

El buscador como prueba

—A mí, te lo juro, en la vida se me ha ocurrido. Yo ando en redes sociales, entro al Instagram, tú puedes ver mi buscador y no te va a salir mujeres ni nada.

—Quiero ver tu buscador.

—Mira. Harto chisme. Me encanta el chisme.

—Hay farándula. Consumes farándula. Cristiano Ronaldo. Muy bien. Aprobado. Comida. Me gusta. Chisme. Me encanta.

—Pero sí me explico a lo que voy. En mi buscador tengo ese tipo de cosas, pero a mí nunca se me va a ocurrir poner un comentario en una foto de Mare y decir “qué rica”.

—Es que la diferencia es esa: poner algo en redes es fatal.

—A lo que yo voy es que entiendan que sí hay hombres cuerdos en el mundo.

—Nadie está diciendo que no. Yo estoy casada con uno.

¿Qué pasa cuando tienes pareja?

Ahí viene otro punto. Ahora estamos hablando de que los hombres o las mujeres comentan al género contrario. Pero ¿qué pasa cuando tienes una relación? Mare, tú has tenido muchos comentarios en tu perfil, pero cuando tienes una relación, ¿paran esos mensajes o también joden?

—En ese sentido es complicado. Por ejemplo, si es una relación pública, yo creo que también los comentarios van bajando un poco.

—A mí se me van los seguidores cada que tengo pareja. Y ahora que tengo mi relación estable, se me bajaron porque decidí dejar de compartir mi vida privada y mis relaciones. No por nada más que porque no me gusta que la gente tenga armas para joderme. La única arma que tienen para joderme hoy en día es mi pasado.

—Pero es que a veces tú dices “no subo a mi pareja”, pero empiezas a subir las flores, una cenita…